Vacaciones y juegos

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Llegan las vacaciones de invierno y, normalmente, deberían ser días para disfrutar de los niños en casa. Sin embargo, para muchos padres la cosa se complica porque no saben cómo manejar este tiempo juntos. El temible “me aburro”, asoma. Lo ideal es viajar, pero en nuestra realidad socioeconómica, y para la clase popular esta propuesta suena difícil. Lejos de entregarnos porque no se alcanza el estereotipo social de felicidad, hay infinitas alternativas para pasar lindos días. Si no se puede viajar, por lo menos programar un día de paseo, el contacto con la naturaleza regala momentos inolvidables.

Otro punto importante es que, como cada invierno, la enfermedad aflora con fuerza, para muchos pequeños es tiempo de no salir, no correr, reposar para reponerse de las enfermedades respiratorias. Si esto ocurre, hemos de ingeniarnos para proporcionarles, dentro de su cuadro, algo más que tecnología. Ponerse en campaña para buscar libros para pintar o de cuentos para leerlos con ellos. También es una buena oportunidad de recuperar los juegos de mesa como las damas, la lotería o, si se sabe, por qué no, el ajedrez, aparte de la infinidad de juegos verbales. Los niños tienen una capacidad asombrosa de absorber información y aprenderán muy rápido.

Otro punto que debemos mencionar es la tarea escolar. Hay sistemas escolares en otros países que no da tarea. Yo pertenecí a la época y sistema que los daba y creo que aún persiste, así que es mejor finiquitar el estudio al principio. En aquel tiempo, lejos estábamos de la avanzada tecnología, salvo la televisión, la cual en mi casa era muy restringida. Si puedo aportar experiencia propia, nadie muere de aburrimiento sin tecnología, y, al contrario, este sentimiento bien orientado genera airosas salidas.

Pasarla bien depende de la edad de los niños y la ayuda que les brindemos en sus momentos críticos. Aunque la adolescencia hoy empieza más temprano, la evolución del niño tiene su lógica e involucra al tipo de educación que recibieron tanto en el hogar como en la escuela. Si en casa los padres no dan participación, no respetan su derecho a elegir (optar entre lo a que los padres les parezca conveniente), si no fomentamos su capacidad manual e intelectual, y si además en la escuela tragan puros enlatados, no esperemos que en 15 días autogestionen sus actividades lúdicas.

Las vacaciones y la inseguridad, otro punto ineludible. En el pasado van quedando las plazas públicas barriales como sitios donde los chicos jugaban confiadamente. Por eso muchos padres optan por armar parquecitos en su casa; si bien no es lo ideal, es válido y podemos navegar con los niños en internet para ver alternativas económicas con materiales reciclables. Garantizado que los adultos también disfrutarán de la hamaca o el tobogán.

Apasionante tema el del juego. Dice Francesco Tonucci, pedagogo italiano y acérrimo defensor de los niños: “Se deberían tener pocos juguetes pero buenos. Un juguete bueno es aquel que sin necesidad de ser nada concreto, puede ser todo”.

lperalta@abc.com.py