06 de Febrero de 2012

Vaya diplomacia

Por Jesús Ruiz Nestosa

MADRID. En cualquier país "no bolivariano", el ministerio de Relaciones Exteriores hubiera llamado la atención al embajador cubano, Bernardo Guanche Hernández, que, en una conferencia en el Centro Cultural José Martí de Encarnación, llamó al periódico ABC Color "campeón de la mentira" por las críticas hechas al régimen despótico y unifamiliar que reina en Cuba desde hace cincuenta años.

El embajador cubano, que posiblemente no fue a ninguna escuela de diplomacia, se mostró muy molesto por las críticas que se le hacen y se le seguirán haciendo al régimen que impera en su país por las continuadas e interminables violaciones de los derechos humanos. En respuesta a tales críticas, me gustaría saber qué pasaría en el hipotético caso de que al embajador de Paraguay en La Habana se le ocurriera decir lo mismo del periódico oficial Granma, llamándole "campeón de la mentira"; un periódico gráficamente muy mal hecho y en el que solo tiene libertad de publicar sus mamotretos Fidel Castro, quien no se resigna al retiro desde que, por razones de salud, debió delegar el mando en su hermano Raúl, con el que no siempre le ligaron muy buenas relaciones.

El diplomático afirmó que en la isla hay libertad de prensa, que el régimen está interesado en una prensa crítica, pero "no contrarrevolucionaria". Desde luego que no explicó qué entiende como tal, ya que toda crítica de fondo al sistema imperante obligatoriamente caerá dentro del campo de lo antirrevolucionario. Para darle más peso a sus argumentos en favor de la libertad que existe en Cuba, dijo que la oposición tiene también su periódico: "The Miami Herald"... en Miami (EE.UU.). Es como en la época de Stroessner, cuando desde "La Voz del Coloradismo" pedían una prensa que opinara libremente, que fuera crítica con el sistema, pero que no fuera "anticolorada" (el partido que respaldaba al tirano) ni antiestronista. Es decir, cualquiera que no alabara las enormes "cualidades" que adornaban al dictador caían dentro de lo que justamente no querían ellos, los del gobierno.

El respeto que muestran por los derechos humanos está ilustrado por la muerte de Wilman Villar, un preso político de 31 años que murió a causa de una huelga de hambre. Así se repite el caso de Orlando Zapata, que hace dos años (en febrero del 2010) murió en iguales circunstancias, y Pedro Luis Boitel, en 1972.

El disidente Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), dijo que el sepelio estaba previsto en la ciudad de Contramaestre, en el oriente cubano, y que la policía permitió entrar a la funeraria nada más que a ocho integrantes de las Damas de Blanco y a seis opositores, pero al salir el cortejo fúnebre la policía les bloqueó y no les permitió ir al cementerio, al que solo pudo llegar la familia. Además, a la salida de la funeraria estaban seis opositores que tenían la intención de sumarse al cortejo fúnebre, y fueron arrestados por la policía. Estas detenciones se sumaron a las 50 o 70 detenciones "preventivas" que se registraron en varias ciudades de Cuba.

Desde luego que hay una versión oficial que describe a Wilman Villar como un preso común. "Cuba lamenta la muerte de cualquier ser humano –ha dicho el Gobierno en un comunicado– y condena enérgicamente las burdas manipulaciones de nuestros enemigos, y sabrá desmontar esta nueva agresión con la verdad y la firmeza que caracteriza a nuestro pueblo". ¿No les suena familiar el tono, los términos y la altanería del comunicado?

No hace falta insistir en la manera grosera en que el diplomático cubano en nuestro país ha venido a insultarnos a los trabajadores de la prensa. Su defensa del régimen imperante en la isla desde hace más de cincuenta años es en realidad lo más ofensivo que ha hecho a quienes todavía creemos en la racionalidad del ser humano. En la última semana de diciembre, corrieron fuertes rumores en toda Cuba de que el régimen flexibilizaría la ley de entrada y salida a la isla, pero la Asamblea Nacional pospuso su tratamiento. Además, decidió indultar a 2.900 presos condenados por "delitos menores" en un "gesto humanitario" ante la próxima visita de Benedicto XVI. Pero como dijo la bloguera Yoani Sánchez en un artículo publicado en "El País" de Madrid, "el poder prefirió abrir los cerrojos de cárceles pequeñas, pero no de la cárcel grande: la isla". Señor embajador, esperamos sus disculpas, porque en este caso el que miente es usted, no nosotros.

jruiznestosa@gmail.com   
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