¡Y dale con la reelección!

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No acabo de entender la obsesión de muchos colorados por la reelección de Cartes que supondría una grosera violación constitucional. Cargarán con la responsabilidad moral y penal si llegare a consumarse la barbaridad por vía de la enmienda. Será un Gobierno ilegal que abrirá las puertas a la inestabilidad y a más violencia.

¿Tienen conciencia los colorados y liberales cartistas –que los hay– del futuro de un país manejado por fuera de la Constitución? ¿No podrían tener un poco de patriotismo y enterrar la desmedida ambición económica y de poder?

Alguien dijo por ahí que “cinco años son insuficientes para la realización de los proyectos que este gobierno tiene para el país”. Entonces la solución es que Cartes esté otros cinco años. El problema es que siempre quedan cortos los años en el poder. No tanto por las obras pendientes, sino por el poder mismo que permite rodearse de adulones y repartir graciosamente los bienes del Estado entre ellos. Stroessner estuvo 35 años y le pareció que todavía eran insuficientes.

Sí, de acuerdo, cinco años son un plazo muy breve cuando se tienen grandes aspiraciones para el país. Apenas dan para iniciar obras trascendentes, en todos los órdenes. Habría que pensar con seriedad –reitero, con seriedad– en la reelección presidencial. Hasta ahora esa interesante figura aparece más bien como un pedido de socorro del gobernante de turno. Y busca los atajos para salir del apuro como la mentada “enmienda”, prohibida por la Constitución Nacional.

En esta intención el candidato no está solo. Es más, hasta es posible que su interés en la reelección no sea tan ferviente como el de quienes le rodean. Esto es así porque son autoridades nacionales o regionales, altos funcionarios, gracias a la permanencia actual en el cargo del presidente de la República. Cuando ya no esté, todo se derrumbará, y de vuelta al anonimato. A la pobreza no, porque se aseguran de que el regreso a la molesta llanura ya no sea una desgracia total.

Al ciudadano de a pie, ese que se desloma en el trabajo honrado, el que apenas consigue algo para engañar al estómago, ese que desea que no llegue fin de mes porque se le acumularán las cuentas por pagar, ese ciudadano que procura salir adelante con el estudio y después para nada le sirve, ese que deambula por los hospitales públicos en busca de atención y no la encuentra, en fin, a ese ciudadano que forma mayoría en el círculo de las frustraciones, muy poco o nada le importa, ya no la reelección, sino la elección misma de un político o empresario que será igual o peor que el anterior jefe del Ejecutivo.

Decía que se debe pensar con seriedad en la reelección presidencial, pero que sea en el seno natural en una democracia: la Convención Nacional Constituyente, y para el próximo presidente de la República, no para quien se encuentre en el ejercicio del cargo. El actual o el que viene. Esto para evitar el espectáculo bochornoso, la paralización del país, las peleas interminables entre quienes quieren o rechazan un segundo mandato de Cartes.

¿Por qué no se hace por la única vía correcta?: Llamar a una Constituyente. Sospecho que los cartistas en la Junta de Gobierno y en el Congreso no quieren arriesgarse a un resultado negativo. Si la Convención tuviese más opositores que oficialistas todo quedará en aguas de borraja, por lo menos para las actuales autoridades. Pero es posible que se apruebe la reelección para el próximo presidente de la República.

Que por el camino de la enmienda es ilegal lo dice –lo dijo– el mismo asesor principal de Cartes, el Dr. Darío Filártiga quien sostuvo con todo acierto que los convencionales habían “echado candado” a la reelección a través de la enmienda. Y agregó: “La Constitución ha cerrado la vía de la enmienda para la introducción de la reelección presidencial”. Así es. Este es el mandato claro, preciso, sin posibilidades de discutir si dos más dos son cuatro o es viernes. Muchos políticos llegan al resultado delirante de que es viernes.

Desde hace un par de meses el país está paralizado porque sus autoridades nacionales y regionales del oficialismo están de lleno metidos en la campaña por la reelección presidencial. Si esta llegare a consumarse vía enmienda, y Cartes vuelve a ganar, viviremos en un país tomado por más violencia y por la inseguridad jurídica. Tendremos un gobierno ilegítimo contra el cual la ciudadanía puede levantarse apoyada por la Constitución Nacional.

alcibiades@abc.com.py