María Edith fue secuestrada el 16 de noviembre de 2001, luego de hacer ejercicios en el parque Ñu Guasu de Luque.
Su marido, el ingeniero Antonio Debernardi, pagó un millón de dólares de rescate, hasta que recuperó a la madre de sus hijos, un día como hoy, pero del año 2002. La principal investigadora de ese plagio, la fiscala antisecuestro Sandra Quiñónez, rememoró varios detalles del caso, durante una entrevista en el programa “Momento Justo” de radio ABC Cardinal 730 AM.
Por ejemplo, admitió que ese caso fue prácticamente inédito, ya que en Paraguay no había mucha práctica en cuanto a investigaciones de secuestros. Reconoció que en principio creyeron que estaban ante una gavilla de delincuentes comunes.
Quiñónez mencionó que descubrieron que se trataba de una gavilla con ideologías políticas radicales recién luego de averiguar sobre el automóvil en el que se cobró el rescate, que estaba registrado a nombre del ahora ya abatido Gilberto Chamil Setrini Cardozo, quien por aquel entonces tenía 30 años de edad y que había sido uno de los miembros de la “banda de Choré” que en 1997 cayó presa tras un intento de asalto a un local del Banco Nacional de Fomento (BNF). A partir de allí pillaron las conexiones con los ahora condenados Alcides Oviedo, Carmen Villalba y Aldo Meza, así como descubrieron la participación de los refugiados en Brasil Juan Arrom, Anuncio Martí y Víctor Colmán.
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