16 de Octubre de 2015

 

A un año del asesinato de Pablo Medina

Las amenazas terminaron convirtiéndose en un hecho. Hace exactamente un año, en un solitario camino del distrito de Villa Ygatimí, Pablo Medina, corresponsal de ABC Color en Curuguaty, era asesinado por sicarios al servicio del narcotraficante convertido en intendente, Vilmar “Neneco” Acosta Marques.

Con él asesinaron también a la joven Antonia Almada. El narcopolítico colorado había acosado durante años al periodista, al igual que otros capos del crimen organizado de la zona.

En 2010, Vilmar “Neneco” Acosta Marques decidía dejar de lado las sombras del anonimato para incursionar en política. Hasta el momento, era un desconocido oriundo de Ypejhú, un distrito ubicado a 330 kilómetros de Asunción, en la frontera seca entre Paraguay y Brasil, por lo que es considerado clave para el tráfico de droga desde nuestro país hacia tierras brasileñas. Los pobladores de la zona relatan que desde hace años su nombre y el de su familia eran vinculados a delitos como abigeato y tráfico de marihuana.

Rápidamente, el entonces corresponsal de ABC Color en la zona baja de Canindeyú, Pablo Medina Velázquez, se convertiría en una piedra muy molestosa en los zapatos del político colorado.

Poco antes de las internas coloradas para las municipales de 2010, dos de los hermanos de “Neneco” fueron acribillados. Uno de ellos murió en el lugar, mientras que el segundo falleció camino al hospital de la ciudad de Paranhos. De acuerdo a los investigadores, el ataque fue perpetrado por miembros de la familia Giménez Suárez, conocidos narcotraficantes de la frontera, con quienes los Acosta Marques mantenían viejas rencillas.

Se trataba de una venganza por el asesinato de dos de los miembros del clan Giménez Suárez, que había sido perpetrado un año antes y sobre el que no se tenían mayores datos.

El problema en aquella oportunidad había surgido luego de la incautación de unos 5.000 kilos de marihuana prensada por agentes de Antinarcóticos de la Policía.

Medina publicó la noticia de la muerte de los dos hermanos Acosta, relatando el enfrentamiento de larga data entre ambas familias vinculadas al narcotráfico.

A “Neneco” no le gustó para nada lo que había hecho el periodista y en reiteradas ocasiones lo amenazó, obligando a Pablo a andar con custodia policial desde aquel entonces, custodia que fue retirada por orden de la Comandancia de la Policía en setiembre del 2013 y con la que no contaba cuando dos hombres lo emboscaron y terminaron con su vida.

“Neneco” llamó en reiteradas ocasiones a Medina y le advirtió que no estaba dispuesto a permitir que nadie ensuciase su nombre, haciendo alusión a publicaciones que vinculaban al político con poderosos capos como Fernandinho Beira Mar y Líder Cabral.

Días después, Wilson Acosta Marques, actualmente prófugo y señalado como uno de los sospechosos de haber matado a Medina, era detenido en Brasil señalado como responsable de un triple homicidio en el que había caído abatido uno de los Giménez Suárez.

Pese a las amenazas, Pablo Medina nunca se quedó callado ni dejó de denunciar las irregularidades en las que se veía envuelta la familia del político colorado.

El 17 de febrero de 2011 Vilmar y su padre, Vidal, fueron detenidos por orden de la fiscala Ninfa Mercedes Aguilar luego de que se hallaran cabellos y cuero cabelludo humanos en una propiedad del último. “Neneco” salió libre el 11 de marzo, apenas dos días antes de las internas de la ANR, durante la que su movimiento consiguió una gran victoria en su distrito. Según los fiscales del caso, esto se había dado luego de una grosera intromisión del exministro de la Corte Víctor Núñez.

La violencia no paró en el entorno de esta familia que dejó el castiglionismo para pasar a filas del cartismo.

En enero de 2013 dicen que Acosta encabezó una turba que forzó la liberación de uno de sus sicarios, quien había sido detenido como sospechoso de un asesinato.

En noviembre de ese año, tras la publicación de que utilizaba un vehículo comunal para transportar droga, “Neneco” querelló a Pablo y dejó por escrito el odio que le tenía.

Un odio que lo empujó a mandarlo asesinar hace ya un año.

A un año del crimen, la investigación fiscal ya identificó a todos los implicados. Uno de ellos se encuentra detenido (Arnaldo Javier Cabrera), dos están prófugos (Flavio y Wilson Acosta) y otro (Neneco) intenta evitar su extradición desde Brasil.

 
 

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    cosmebaez Hace 17 horas 

 

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