"Al cabo de un rato se le escuchó a Somoza llorar amargamente"

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El general se levantó del living y fue a su oficina a telefonear al teniente coronel Ladislao Alfonso Martínez, el puente directo que tenía con Stroessner. El militar llevó al comisario González a Mburuvicha Róga. Este aguardó en el vehículo militar mientras aquel entró a comunicar al mandamás de la voluntad del nicaragüense. A su regreso, dijo en su habitual tono áspero y desagradable: "González, usted se queda a cargo del general Somoza en forma permanente". A partir de ahí, los guardias paraguayos recibieron un mejor trato y hasta fueron recompensados con un salario de 40.000 guaraníes para los oficiales y 20.000 para los suboficiales.