Sin descartar la veracidad de las denuncias de corrupción que a diario tienen como noticia al jefe de Fuerzas Militares (FF.MM.) Luis Gonzaga Garcete, el presidente Horacio Cartes le dio su respaldo y abogó por el respeto a las Fuerzas Armadas.
“Él goza de mi confianza por estar donde está y realmente creo que debemos respetar una institución tan importante como las Fuerzas Armadas”, respondió el Presidente de la República en la conferencia de prensa de ayer, a su vuelta de Israel.
El mandatario habló de prudencia antes de emitir opiniones y acusaciones. “Hay que entender este mundo que vivimos que es de reality show, pero creo que debemos ser muy serenos y maduros en cada decisión que tomamos. Yo les ruego que seamos prudentes en todas las acusaciones que hacemos”, sostuvo.
Cartes se olvidó de que la espectacularidad y el “libertinaje” en lo que se dice se desató con el escándalo de la esposa “generala” del jefe militar, Lucía Duarte de Garcete, quien se dedicaba a la “asistencia social” en horas en que debe trabajar para justificar su salario estatal de G. 3.500.000. A propósito, la mujer se pasó coleccionando permisos, reposos y comisionamientos, elementos utilizados por su defensa.
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El Presidente ignoró que le dio licencia a Gonzaga Garcete para contrataciones directas de grandes obras a través de un decreto justificado mediante un dictamen para un sensible plan de seguridad en zonas aisladas.
Según el informe de FF.MM., se iban a construir polvorines, armerías, y se iba a marcar mayor presencia en el territorio nacional. Se comprometieron G. 30.000 millones del Fonacide, de los que G. 24.700 millones fueron vía excepción. Se priorizaron privadas de comandantes y oficinas. Todas en la capital del país, a excepción de la terminación de una obra en Concepción, según consta en Contrataciones Públicas.
Hasta ahora no hay explicaciones lógicas del por qué un lavarropas cuesta G. 91 millones y una jabonera G. 246.000 en FF.MM. Voceros justificaron gastos administrativos y adicionales.
Mientras tanto, Gonzaga Garcete dice estar tranquilo y que “a esta altura de la vida no voy a cometer ningún hecho. Hice una carrera sin sobresaltos, tengo una familia, parientes, les tengo a mis subordinados”, alegó. Paralelamente busca evitar la justicia ordinaria, para someterse a la militar, que por cierto no le inició ningún sumario. Si así fuese ya debería estar en Viñas Cue.
Gonzaga Garcete también se refirió ayer a la denuncia de uso de vehículos particulares para arrear a jóvenes al servicio militar. Aseguró que no es una situación normal en la institución castrense. Confirmó que ordenó un sumario administrativo. Sin embargo ahora aparece un documento en el que el mismo autoriza el uso de vehículos civiles para trabajos de inteligencia. (ver facsímil).
