CEP condena muerte de intendente y empresaria

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Los obispos del Paraguay repudiaron ayer los asesinatos ocurridos en el departamento de San Pedro, donde perdieron la vida Ramón Carrillo (ANR), intendente de Tacuatí, y la joven empresaria Nora Concepción Florenciano, de Choré. “La Iglesia condena todo tipo de violencia y ningún fin justifica su uso”, señalan los pastores.

Los obispos de la Iglesia Católica emitieron un comunicado en el que hicieron referencia a los asesinatos que ocurrieron el domingo en San Pedro.

“La vida humana es un valor supremo, es sagrada, y atentar contra ella constituye un grave delito”, comienza diciendo el comunicado emitido por la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP), que se dio a conocer ayer, a través de la Oficina de Comunicación y Prensa.

Los pastores católicos manifestaron su repudio a los asesinatos ocurridos el fin de semana y que costaron la vida a Ramón Carrillo (ANR), intendente de la ciudad de Tacuatí, y a la joven empresaria de Choré Nora Concepción Florenciano.

“Los obispos del Paraguay rechazan y condenan estos hechos criminales y sus consecuencias; a la vez expresan sus condolencias, cercanía espiritual y solidaridad con los familiares y seres queridos de las víctimas. Asimismo, elevan oraciones por los fallecidos”, expresa la nota oficial.

Agrega que la Iglesia condena todo tipo de violencia y resalta que ningún fin justifica su uso.

“El Señor, que proclama ‘bienaventurados los que construyen la paz’ (Mt 5, 9), exige la paz del corazón y denuncia la inmoralidad de la ira, la venganza, el odio y la violencia que atropellan la dignidad de las personas. La vida humana es un valor supremo, es sagrada, y atentar contra ella constituye un grave delito”, afirman los religiosos.

La Iglesia exhorta a los responsables de los poderes públicos que arbitren todos los medios con el fin de esclarecer el hecho criminal y aplicar las penas correspondientes, así como a adoptar las medidas necesarias para resguardar la vida y los bienes de las personas que habitan en nuestro suelo patrio.

“Nuestro país necesita y merece vivir en paz como fruto de la justicia”, finaliza el documento.