24 de Abril de 2017

| MADURO TIENE LAS MANOS MANCHADAS DE SANGRE DE SU PUEBLO

En Paraguay la racionalidad ha imperado y encontrado el rumbo

Por Hugo Ruiz Olazar

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, asegura que Paraguay es un caso cerrado para la organización al desistir el presidente Horacio Cartes de su proyecto de reelección. En esta entrevista, en ocasión de su presencia el pasado fin de semana en Asunción, sostiene que los paraguayos deben resolver en forma transparente, en elecciones o a través de sus representantes, si desean cambiar de sistema. “Este es un régimen que tiene las manos manchadas de sangre”, describe, sin vueltas, al régimen de Nicolás Maduro.

–Habló una hora y 10 minutos con el Presidente. ¿Qué sacó en claro de esta crisis? 

–Acá las cosas están muy claras. Ha habido un pronunciamiento del Presidente en el sentido de renunciar a la posibilidad de ir a otra elección, lo cual es algo que primero, uno debe destacar el coraje que tuvo el Presidente Cartes en dar ese paso, porque siempre uno al dar un paso así tiene que sobreponerse a diversos elementos, a intereses políticos que van cruzándose en el camino de decisiones como esa... 

–Hay que reconocer que distendió un poco la crisis...

–Hacerlo creo que ha significado una contribución muy importante a la consolidación de los debates democráticos en el Paraguay y la manera institucional de resolver las cosas dentro del sistema político. Muestra un compromiso fuerte del Presidente con la estabilidad política y social del país. Por lo tanto, merece todo nuestro reconocimiento, y los pasos ulteriores que tiene que dar la institucionalidad que ya ha venido avanzando, creo que van a terminar de consolidar el camino que ha marcado esta decisión. Celebramos que este tema haya logrado definiciones que eran importantes para el país. 

–Habrá sido un quebranto para usted. A la crisis venezolana, se agregaba la paraguaya...

–¡Noo! Yo estuve convencido desde el primer momento que el sistema político paraguayo iba a encontrar las mejores soluciones para este asunto. Eso fue lo que pasó. A la hora de la verdad primó la racionalidad de los actores políticos. Eso no quiere decir que no tenga que haber discusión de ideas, que no haya planteamientos encontrados, que no haya a veces problemas en función de los distintos posicionamientos. Pero en este tiempo, la racionalidad ha imperado y los paraguayos han sabido encontrar el rumbo cierto...

–La oposición no está conforme porque no se retiró la enmienda...

–Nosotros creemos que los pasos subsiguientes de la institucionalidad paraguaya se reflejan en el mismo sentido de la decisión importante que tomó el Presidente. El tema va a quedar cerrado en un período breve de tiempo. Los tiempos de la política hay que entenderlas también. Esto finalmente ha sido un debate democrático que se ha dado en el país respecto a un tema importante. Los debates democráticos pueden ser ásperos, pueden tener aspectos de tensión social, pero la evolución de este debate ha ido en el camino correcto generando el propio debate las condiciones de estabilidad. El tema está muy bien encaminado.

–Para terminar con esta antigua discusión, ¿usted tiene una recomendación?

–Yo no puedo dar recomendaciones a nadie. Usted ve que hay países europeos muy democráticos, con gobiernos de mayoría parlamentaria que van renovando su mandato y continuar hasta 10 o 12 años dependiendo de cómo se van dando las circunstancias. Hay también países que no tienen reelección como Paraguay. Para mí, eso también está muy bien. Políticamente yo no doy ningún consejo en ningún sentido. Personalmente, como Luis Almagro, yo mismo renuncié a la posibilidad de ser reelecto en la OEA antes de asumir. Lo hice por un posicionamiento filosófico que tengo respecto a la reelección. Y es una posición personal, así como también soy vegetariano. Son principios y fundamentos que yo adhiero pero no empujo a nadie a hacer lo que yo prefiero. Cada sistema político encuentra en función de los pactos políticos y los procedimientos constitucionales y de transparencia el sistema que le conviene. Son decisiones que toma el verdadero soberano que es el pueblo y los representantes del pueblo.

–Pero usted tiene una posición tomada sobre Venezuela. “La bestia negra del chavismo” le dicen. Está en la avanzada de los cuestionamientos al régimen de Nicolás Maduro. Le dio un ultimátum de 30 días...

–Venezuela es diferente. Un sistema político en estas condiciones, para curarse y para integrarse de pleno a la democracia no puede tener presos políticos. Por lo tanto, esa es una de las condiciones a priori a resolver por Venezuela. Hemos hecho énfasis también en la necesidad de un Poder Judicial independiente y de un Consejo Nacional Electoral independiente, autónomo, con capacidades técnicas propias con garantías. Tienen que terminar los casos de tortura. Tiene que terminar la represión a los manifestantes a través de las fuerzas de seguridad o los colectivos (parapoliciales) armados. Los derechos de libertad de expresión y de asociación tienen que ser plenamente respetados. Pedimos, la reinstitucionalización, la redemocratización de Venezuela, en base a la Constitución venezolana, a las libertades fundamentales que la misma establece y que la Carta Democrática Interamericana establece. No queremos la suspensión de Venezuela. Queremos las soluciones para que Venezuela se redemocratice y eso implica elecciones generales. Por eso, le hemos tomado la palabra al presidente Maduro cuando dijo el miércoles que está dispuesto a ir a elecciones lo más pronto posible. Y eso es la solución para el país.

–¿Implica que se vaya Maduro?

–Mire. Los resultados electorales dependen del pueblo de Venezuela, no dependen de la OEA. Nosotros no pedimos ni invasión, ni golpe de Estado, ni intervención extranjera. Pedimos que el poder vuelva al soberano y, por lo tanto, que haya una elección. Es completamente contrario a un golpe de Estado.

–Es contradictoria la posición del presidente de Venezuela. Además de darle con palos a usted dice ahora que está dispuesto a ir a elecciones. ¿Esto tiene plazo? 

–No. El país no tiene plazo. El país no tiene margen. El país necesita un gobierno legítimo porque el país necesita una inyección de recursos que recuperen su aparato productivo, que recuperen su entramado social, que resuelvan los problemas financieros. El país necesita a la brevedad un gobierno legítimo que permita un vínculo y una relación con el sistema internacional como para reforzarse nuevamente, de tal manera de ponerse de pie y comenzar a andar productivamente y económicamente. Además, yo no tengo problemas en escuchar 100 insultos más del presidente Maduro si él llama a elecciones. Si lo que tengo que cambiar son insultos por elecciones estoy dispuesto a recibir todos los insultos del mundo. El tema es que esta crisis de democracia no puede seguir pagando con su sufrimiento ni con su vida el pueblo venezolano. De ahí que urge una solución lo más pronto posible.

–La única triste realidad es que cada día hay más muertos.

–Cuando el liderazgo político da la orden de disparar contra el propio pueblo eso es una señal muy fuerte de cobardía y de debilidad de ese liderazgo político de este régimen venezolano. Es muy claro. Un gobierno fuerte se sostiene en el poder que le da el pueblo, no en reprimir al pueblo. Entonces, este es un régimen que tiene las manos manchadas de sangre, de la sangre de su propio pueblo. No hay indignidad más grande en la política.

–¿Cuál es su posición con respecto a Ecuador y las denuncias de fraude contra el oficialismo? 

–La OEA envió una misión de observación electoral. La misión fue muy clara en sus conclusiones. Nuestro conteo rápido había dado en primera vuelta que era necesaria una segunda vuelta. En segunda vuelta dio claramente que había ganado el candidato (de Rafael Correa) Lenín Moreno. Las impugnaciones respecto a una elección tienen que ser basadas en fundamentos electorales técnicos. Nosotros hemos recibido de la misión el informe que fundamenta que el resultado fue justo y que consagra al candidato Lenín Moreno como ganador de la elección.

–Hacía mucho que la OEA no tenía un protagonismo tan activo...

–No es un tema de protagonismo. Yo creo que existe una gran confusión a nivel de opinión pública o de la política en el continente si se pensara en que esto es un juego de protagonismo. Esto se trata de algo que es muy simple y a la vez muy complicado. Y es que la organización tiene que ser consecuente con sus principios y valores fundacionales, con la democracia, los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo. Y dentro de la democracia tiene que ser consistente completamente la actuación del secretario general con la Carta Democrática Interamericana y con la resolución 1080. El secretario general, para hacer un buen trabajo se tiene que apegar directamente a esos principios. Tiene que colaborar con los países para erradicar las malas prácticas, tiene que ayudar a los sistemas políticos a alcanzar las soluciones en los momentos de crisis y tiene que empujar las soluciones que se necesitan cuando los países puedan encontrarse en un atolladero. Pero la tarea es esencialmente constructiva, y si usted analiza la actuación que hemos tenido ha sido esencialmente constructiva con prácticamente todos los países...

holazar@abc.com.py

 
 

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