En Paraguay se sigue torturando

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El austriaco Manfred Nowak, ex relator de Derechos Humanos contra la Tortura de la ONU (2004/2010) y actual director del Instituto Ludwig Boltzmann, un organismo humanitario internacional con sede en Viena, revela en esta entrevista que en la policía paraguaya se sigue aplicando la tortura. Asegura que  los tormentos aplicados por los norteamericanos en Irak infligieron un duro golpe a la campaña mundial contra ese flagelo.

 

–¿Cuál es el motivo de su presencia en Paraguay?   

–Entre otras cosas vine a dictar unas conferencias, una de ellas en la Universidad Metropolitana de Asunción. Estoy abocado a un proyecto que consiste en construir el atlas global de la tortura. Paraguay es el primer país que visito en ese carácter. Ya estuve en el 2006 en calidad de relator especial, en una misión de investigación en representación de Naciones Unidas. Ese año visité centros de detención y comisarías, especialmente en Asunción y Ciudad del Este.   

–Fue durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos. El político Lino Oviedo seguía preso...
  
–Sí. Hice un informe sobre la situación, con recomendaciones.   

–¿Qué encontró?   

–Las condiciones de detención eran infrahumanas: presos hacinados, sin separación entre procesados y condenados.   

–¿Colaboran los gobiernos?   

–El gobierno de Duarte Frutos se mostró muy abierto a mis recomendaciones, igual el actual gobierno de Fernando Lugo. Prometieron aceptar nuestras recomendaciones. Hoy estoy de nuevo aquí en el contexto de un proyecto financiado por la Unión Europea para ayudar a poner en práctica las recomendaciones.   

–¿Qué tipo de maltratos pudo comprobar?   

–El momento en que más se practica la tortura es en las primeras horas de detención: golpes, es lo primero que se ve, pero también hay métodos más sofisticados. Se les coloca bolsa de nylon en la cabeza a los torturados. Les aprietan los testículos hasta dejarlos inconscientes. La tortura se practica más que nada durante la noche. Encontramos evidencias claras en la comisaría de Ciudad del Este.   

–¿Fueron identificados los torturadores?   

–Absolutamente. Levantamos todas las evidencias. Viajamos siempre con un médico forense. Confrontamos a los jefes policiales con todas las evidencias que colectamos.   

–¿Y cuáles fueron los resultados?   

–En principio el gobierno no los niega...   

–Nunca hay culpables...  
 
–Hay una falla en el sistema de justicia penal para llevar a estos victimarios a la justicia. Pueden ser fiscales, jueces, los responsables, puede ser la misma policía, que cuando se hacen investigaciones contra sus colegas, no presentan todas las evidencias necesarias o apropiadas.   

–¿Nadie controla?   

–Bueno, junto a Codehupy (Comisión de Derechos Humanos del Paraguay), nuestra contraparte aquí, se va a trabajar en este asunto. Se tiene  apoyo del Gobierno para trabajar en la lucha contra la tortura y la impunidad, y en mejorar las investigaciones y condiciones de detención. Veo que este Gobierno está haciendo más cosas. Me da la impresión de que es un gobierno más pro derechos humanos. Recientemente se aprobó una ley vital que establece la creación de una comisión nacional de prevención, que realizará visitas no anunciadas a las comisarías.     

–¿Quiénes son, en general, las víctimas?   

–La gente más pobre, la que no tiene recursos para sobornar al policía, al fiscal, al juez, gente denunciada o sospechada de un crimen. Se comienza la investigación y esa persona pasa años en prisión preventiva.   

–Ya no son casos políticos. En  el gobierno de González Macchi hubo casos flagrantes hasta contra senadores...   

- En realidad, en los gobiernos autoritarios, la tortura tiene como fin sistemático la persecución política. Hoy se utiliza en criminales, delincuentes o sospechosos. Muchas veces es consecuencia de la tremenda presión que ejerce la opinión pública, que obliga a la policía a ser más duros con ellos.   

–¿Quiénes son generalmente los victimarios? ¿Es una iniciativa casual o es institucional?   

–Creo que es muy importante que la tortura ya no es  política institucional de gobierno. El actual Gobierno está comprometido en erradicar los tormentos. Es todavía difícil porque es algo que está muy internalizado desde la época de la dictadura. Ha continuado y está muy metido en la jerarquía de la policía. En mi opinión, una de las razones por las cuales la tortura existe en Paraguay, es por la total impunidad que existe contra sus autores.   

–¿Estas torturas en Irak le hicieron mucho daño a la campaña contra la tortura en el mundo?   

–Hizo mucho daño. Estuve muy involucrado en ese tema. Hice muchos estudios, investigaciones que apuntaron al presidente (George W.) Bush y su "guerra contra el terrorismo". Ha tenido un efecto muy negativo.   

–Bush justificó (en su libro de memorias "Decisiones Puntuales") diciendo que hubo una "ira incontenible" por lo ocurrido el 11-S. Dijo que así se salvaron muchas vidas...   

–Al reconocer que ordenó aplicar la tortura en Irak y Afganistán, Bush reconoció su culpabilidad, que no recae exclusivamente en quienes ejecutan las torturas.   

–Tortura "modelo Bush", le llamaron...   

–La Constitución estadounidense penaliza la tortura. El gobierno de (Barack) Obama podría comenzar una investigación. En definitiva es una cuestión política.