El acto se realizó el viernes último en la residencia del embajador de Argentina en nuestro país. La entrega de las muestras la hizo el fiscal de Derechos Humanos Santiago González Bibolini al diplomático del vecino país, Eduardo Zuain. También participó la antropóloga argentina Patricia Benardi, entre otros.
Tras un acto llevado a cabo en la Embajada argentina en Asunción, Goiburú explicó que se trata de restos óseos hallados en la Agrupación Especializada de la Policía Nacional en marzo del 2013. “En esta oportunidad son restos de dos individuos, pero con el tiempo van a seguir viniendo. A partir de julio seguiremos remitiendo muestras de los 34 esqueletos que hemos encontrado”, expresó.
Se trata de restos óseos presumiblemente de víctimas de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). Las muestras serán remitidas vía diplomática a la Cancillería argentina que se encargará de entregar al Equipo Argentino de Antropología Forense que hará los análisis correspondientes en el laboratorio que funciona en Córdoba, Argentina. Goiburú recordó que en noviembre del año pasado habían remitido, vía Embajada de Argentina, al equipo forense de ese país 150 muestras de sangre de familiares de desaparecidos y 550 para confeccionar un perfil poblacional del país.
Por su parte, el embajador argentino manifestó que para su país los derechos humanos constituyen un pilar fundamental y de cooperación también.
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Dijo que en la ocasión se habló de ayudar al Paraguay en capacitación personal para seguir avanzando en la investigación y en el esclarecimiento de violaciones masivas a los derechos humanos.
Señaló que la afirmación de los valores de memoria, verdad y justicia se realiza a través de este tipo de actos, “no solamente haciendo discursos para quedar bien con la opinión pública. Se hace a través de hechos concretos y nosotros queremos avanzar aún más en colaborar con el Paraguay en la capacitación de personas”.
La Comisión de Verdad y Justicia registró 425 ejecutados o desaparecidos y casi 20.000 detenidos durante la dictadura, la gran mayoría víctimas de palizas, picana eléctrica, quemaduras y otras formas de tortura física.
Goiburú reconoció que solo dar con sus familiares para conseguir muestras de sangre es un trabajo “titánico”.
Rogelio es hijo de Agustín Goiburú, un activista del extinto Movimiento Popular Colorado (Mopoco), quien está desaparecido desde que fue secuestrado en Argentina en 1977.
