También reiteró que la detención del sospechoso se debió a tareas de búsqueda, localización y arresto, gracias a un coordinado trabajo de la Cancillería, la Policía Nacional y el apoyo de la Procuraduría del vecino país. “Obviamente, los fiscales que entienden en su causa han puesto a disposición de la justicia paraguaya y la del Brasil todos los elementos colectados en la investigación y que vinculan con meridiana claridad al extraditable, como responsable intelectual en esas muertes”, agregó el fiscal.
El máximo representante de la sociedad alentó la esperanza de que Acosta Marques será entregado para responder en Paraguay a las acusaciones y ratificó que el dossier documental anexado a la rogatoria para su extradición “no tiene reparos”, atendiendo que el sospechoso es de nacionalidad paraguaya; que no se trata de un perseguido político, como ensayó ayer en su defensa, y que recibirá el “trato legal” que deviene de la imputación en su contra.
Vilmar dijo en la audiencia ante el juez, el viernes pasado, que es un perseguido político y que nada tuvo que ver en el crimen de Pablo y Almada.
Esta declaración forma parte de la estrategia de defensa, ya que si la justicia brasileña dice que es paraguayo se allana el camino para su extradición. En ese caso, sus abogados pedirán el asilo en el vecino país.
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