Hace 31 años la dictadura clausuró ABC

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Hace 31 años el dictador Alfredo Stroessner ordenó cerrar ABC Color. Fue el comienzo del fin de su régimen. Cinco años más tarde fue derrocado.

El silencio de las máquinas de escribir y el polvo que se impregnó rápidamente en ellas fueron el retrato conciso de su régimen.

Intolerante y cruel, Stroessner sabía aplicar la represión en su justa medida, en forma selectiva, lo que le valió su reinado de casi 35 años, agazapado bajo una fachada democrática (se autoeligió ocho veces).

Clausuró ABC “por tiempo indeterminado”. Era como decir “puede reabrirse mañana o nunca”. Y fue “nunca”, al menos hasta que fue desalojado a cañonazos cinco años más tarde, en la alborada del 3 de febrero de 1989.

Sus paniaguados lo llamaban “único líder”, “enviado de Dios”, “paladín de la democracia”, “segundo reconstructor”. Jamás se figuró que, después de gobernar en forma omnímoda toda una generación, terminaría con sus huesos, abandonado y solo, en su exilio dorado de Brasilia.

Por “incitar el odio”

El otrora fiero mandamás había ordenado cerrar el diario bajo los cargos de “subversión” e “incitación al odio entre los paraguayos”. ABC tenía hasta esa fecha, 22 de marzo de 1984, 16 años de vigencia.

En un mensaje al Congreso calificaba a los de ABC como “terroristas de la pluma” y que su gobierno no iba a permitir “el reino de la barbarie, el crimen y la subversión”.

“Nuestra es la bandera de los derechos humanos y de la democracia”, dijo.

“Hasta donde nuestra flojera les permita”

En una arenga a sus principales colaboradores, en presencia de la prensa oficial en el Palacio de Gobierno, Stroessner dijo más tarde: “la osadía de la oposición irá hasta donde nuestra flojera les permita”.

Ese era el tono de la brutalidad de aquel régimen que se cubría con la bandera “anticomunista” para encubrir la corrupción.

En el fondo, esa fue la razón de la clausura de ABC: la ventilación de denuncias de corrupción de funcionarios en connivencia con sus tentáculos en el sector privado.

El escandaloso robo de divisas en perjuicio del Estado había sido advertido por ABC cuando se estableció el sistema de cambio múltiple (dólar oficial y dólar paralelo), algo parecido a lo que pasa hoy en Argentina y Venezuela.

El diario había alertado sobre la corrupción desenfrenada de altos funcionarios del Gobierno, jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas y la Policía.

Ricos en tiempo corto

Había una competencia para volverse ricos en el tiempo más corto. Después de la clausura fue aún más notoria en prevención del colapso inminente.

En el Paraguay no había oposición. El acoso policial a sus líderes, el estado de sitio y la prohibición de reunirse mantenían a la oposición descalabrada. Los líderes más destacados o estaban exiliados o eran perseguidos implacablemente, sus teléfonos cortados o controlados.

Salvo algunas homilías de influyentes obispos de la Iglesia Católica, en el Paraguay reinaba el silencio de los sepulcros.

Un búmeran

Lo que hizo Stroessner el 22 de marzo de 1984 fue un búmeran que le retornó a la cabeza cinco años después.

El cierre de ABC motivó a la oposición interna a organizarse y salir a la calle a reclamar libertad, con el apoyo de gobiernos y organizaciones de países vecinos, de Estados Unidos y de países europeos.

A Stroessner le cerraron muy pronto las puertas para visitar países democráticos. Era el dictador más longevo del mundo después de Kim Il-sung de Corea del Norte y Enver Hoxha de Albania.

Sus retratos con rostro juvenil que permanecían incólumes en los espacios públicos, como si hasta el tiempo estuviera bajo su control, poco a poco se fueron destiñendo hasta que estalló la rebelión y el Paraguay se libró de su yugo.

ABC reapareció en la nueva era democrática el 22 de marzo de 1989.