Sotelo asumió el cargo de comandante de la Policía el 20 de mayo de 2014, en reemplazo del comisario general Francisco Alvarenga, tras el escándalo de la compra de combustibles con tarjeta de Petropar.
Lo hizo con el apoyo del ministro De Vargas. Sin embargo, muy rápidamente Sotelo se distanció del secretario de Estado y con el apoyo de José Ortiz, gerente de Tabacalera del Este, propiedad de Horacio Cartes, el jefe policial estableció una línea directa con el Mandatario.
El Comandante de la Policía fue jefe de la comisaría de Hernandarias, ciudad donde está la planta de Tabesa, y también estuvo como encargado de Delitos Económicos de la Jefatura de Alto Paraná.
La gota que colmó el vaso para De Vargas fue la destitución del comisario Francisco Resquín de su cargo de jefe Antisecuestro.
Resquín, durante el tiempo que Sotelo era director de Apoyo Técnico, mantuvo un entredicho con éste, porque el jefe policial supuestamente maltrató a un personal de Antisecuestro.
Resquín en una ocasión elevó un memorándum a De Vargas, que luego llegó a Cartes, en el que informaba que dieron las coordenadas a la Fuerza de Tarea Conjunta acerca de dónde se encontraba un grupo del EPP, pero que no se hizo nada.
Esto molestó al entonces comandante de la FTC Erit Salinas y junto al comandante Sotelo pidieron que Resquín fuera removido del cargo.
A tal punto llegó el quiebre que ni el viceministro de Seguridad, Javier Ibarra, ni su sucesor, Jalil Rachid, mantienen comunicación fluida con el comandante.
Hoy podría ser un día de definiciones con relación a la Comandancia de la Policía.
De Vargas esperaba el retorno del comandante de su viaje a Estados Unidos, lo que se dio el sábado último.
Anoche se conoció que el ministro de Vargas convocó para hoy a las 07:00 a Sotelo a una reunión en sede de Interior.
Sin embargo, Sotelo desmintió la convocatoria en conversación con ABC Color. No quiso hablar del caso de los documentos.
Todo esto es una derivación del escándalo que se generó con la venta de documentos al criminal más buscado de la Argentina, Ibar Pérez Corradi. Con este caso, el órgano de seguridad de Paraguay quedó malparado ante Argentina y Estados Unidos.
Ayer el diario La Nación de Buenos Aires, en su versión digital, publicó que hay sospechas de que Pérez Corradi le vendía drogas al Primer Comando Capital, un grupo de narcos brasileños, lo que le ayudó a mantenerse en clandestinidad desde 2012.
