Los imputados fueron presentados ante el juez Escobar, quien en una dilatada audiencia de más de cuatro horas, dispuso la libertad de los tres procesados quienes estaban recluidos en la Agrupación Especializada.
El magistrado les impuso las siguientes reglas de conducta: prohibición de acercarse a la casa del fiscal general del Estado, Javier Díaz Verón, restricción de salida del país y presentarse una vez al mes ante un juzgado de Alto Paraná.
Por otra parte, a las abogadas de los imputada se les impuso abonar una fianza de G. 10 millones por cada uno de los encausados.
La abogada Katya González criticó la labor de la fiscala Stella Maris Cano, quien solicitó al juzgado que entre una de las reglas de conducta se disponga la restricción de comunicarse entre los procesados. Dijo que Celso Miranda y Daniel Miranda, son padre e hijo y que era descabellada su propuesta. El juez Escobar no hizo lugar al pedido del Ministerio Público.
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El caso de Payo
La abogada González refirió que con la resolución dictada por el juez Paublino Escobar van a ir hasta la cárcel de Emboscada, para mostrarle el escrito y ver si Paraguayo Cubas también decide pedir su libertad.
González explicó que Payo está procesado por los mismos delitos que los otros tres que ayer fueron liberados. Sin embargo, Cubas no apeló su prisión debido a que “tiene otra estrategia y que eso se respeta”, señaló la abogada.
La defensa de los imputados señaló que van a presentar un pedido en el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados contra los jueces María Gricelda Caballero y Paulino Escobar para conocer los antecedentes de cómo obraron en el pasado, en situaciones similares con otras personas.
Molestos compañeros
Un grupo de personas que dijeron ser compañeros de lucha de Celso “Kelembu” Miranda, Daniel Miranda y Miguel Martínez, llegaron hasta el juzgado donde se realizaba la audiencia a los procesados y por más de cuatro horas se pasaron molestando a los presentes. En tono agresivo se dirigieron a los agentes policiales, a los abogados y miembros de la prensa que aguardaban la decisión. Si bien dijeron que estaban ahí para acompañar a sus amigos, la intención en todo momento era molestar a los presentes. Tal como ya lo hizo Payo Cubas, el artista plástico Rafael “Mbururú” Esquivel, en tono agresivo se dirigía a los agentes diciendo que estaban “gordos” y que eran “unos inútiles”.
