La colmatación del Pilcomayo alteró pequeña porción en frontera común

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MAYOR GARDEL, Boquerón. La colmatación del Pilcomayo alteró ligeramente la frontera paraguayo-argentina, en la zona de los canales. Paraguay quedó con una franja de unos 700 metros de ancho por 1.000 metros de largo, en detrimento del vecino. Trabajos de rehabilitación de la embocadura están paralizados.

Históricamente, la frontera chaqueña entre Argentina y Paraguay estaba definida por el cauce del Pilcomayo.

A medida que el cauce del río fue retrocediendo, la divisoria se convirtió en línea seca.

En procura de evitar entredichos por límites fronterizos, ambos países acordaron establecer puntos geográficos como divisoria.

El río Pilcomayo sigue como frontera en los escasos 60 kilómetros que aún corre entre Argentina y Paraguay, a partir del hito también compartido con Bolivia.

Salvo esos 60 kilómetros de río, todo el cauce restante del Pilcomayo se encuentra seco, cubierto de sedimentos.

Por caprichos del río, Paraguay quedó en la zona de los canales con una franja de 700 metros de ancho y unos 1.000 metros de largo como parte de su territorio.

Este espacio era parte de la Argentina hasta el verano pasado; ahora es territorio paraguayo.

Fenómeno de la colmatación

El canal paraguayo se encuentra en las inmediaciones del fortín Mayor Gardel, departamento de Boquerón.

El sector de la embocadura tuvo drásticas modificaciones luego de las crecidas de verano. Millones de metros cúbicos de sedimentos se depositaron en el área y tuvo como resultado el desplazamiento del cauce del río al sur de la ubicación anterior.

El cauce del río se “corrió” dentro de la provincia de Formosa y un inmenso arenal taponó por completo el área.

El lugar en donde se escurría el Pilcomayo ahora se encuentra dentro de territorio paraguayo.

Funcionamiento de los canales

Esta situación tuvo su impacto también en los canales. En el caso del conducto paraguayo, la embocadura anterior ya no existe. El cauce principal del río quedó colmatado y la toma de agua se realiza mil metros debajo del sitio donde se encontraba la boca principal.

El canal argentino no pudo quedar en peor posición: se encuentra en línea perpendicular al río y en estas condiciones las posibilidades de que pueda tomar aguas del Pilcomayo son muy reducidas.

El nuestro funciona sin mayores inconvenientes, a pesar de la colmatación. El agua ingresa casi totalmente en nuestro territorio, pero es probable que se corte cuando el caudal del río llegue a niveles extremos de descenso, lo que podría suceder en unos 30 días más.

De momento, el sector del canal paraguayo se encuentra en medio de su soledad: los técnicos de la Comisión Nacional del Pilcomayo están concentrados en el sector de General Díaz.

En este sector se está trabajando para liberar la colmatación que llegó a cubrir por completo un tramo de 40 kilómetros aproximadamente de la cañada La Madrid.

Desafío del Pilcomayo

Llegamos al mes de agosto y toda la actividad se concentra en General Díaz, decisión comprensible dada la urgencia para rehabilitar la cañada La Madrid.

Sin embargo, el sector de la embocadura tiene el mismo nivel de importancia, más aún considerando la drástica variación que tuvo el cauce del río, al desplazarse hacia el sur.

El Pilcomayo es un conjunto y requiere un manejo como tal. En este momento tenemos concentrado todo el esfuerzo en el sur del Chaco pero también se requiere asegurar el ingreso de aguas.

La administración de Horacio Cartes se encuentra en período límite para encarar con éxito tareas en el río; restan poco más de tres meses para el inicio del período de lluvias.

El periplo que realizamos siguiendo el curso del Pilcomayo nos llevó hasta Villamontes (Bolivia).

A lo largo del viaje encontramos varias sorpresas: el abandono del campamento Pelícano, por parte del MOPC; la tozudez de los habitantes de Pozo Hondo por salir adelante; el injustificable intento de la Armada por recuperar Pedro P. Peña; un inmenso talcal en Anselmo Escobar mientras del lado Bolivia el camino está enripiado.

Es compartir con los lectores vivencias en una región que vive en el olvido.

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