La cañada La Madrid está a un paso de borrarse de la faz de la tierra; si esto sucede, como efectivamente parece ser, el Paraguay tendrá serias dificultades para introducir las aguas del Pilcomayo en su territorio.
Ahora que las aguas se van retirando del valle de inundación del Pilcomayo se puede observar la magnitud del problema: La Madrid está colmatada y los sedimentos se esparcieron alrededor de la cañada, elevando el nivel del suelo.
Esta cañada es estratégica para los intereses de nuestro país en torno al Pilcomayo. La Madrid es el cauce natural que se utiliza para conducir el río desde el canal hasta General Díaz.
Alrededor del fortín se encuentran diversas nacientes de ríos y riachos, como el Verde, Montelindo, Negro, Confuso. Estos cauces reciben en mayor o menor medida el aporte hídrico que viene desde el canal paraguayo y desde allí se escurren hacia el interior del Chaco.
Si el cauce de La Madrid queda taponado por los sedimentos, entonces la cañada no permitirá que Gral. Díaz pueda recibir al Pilcomayo, tal como sucede hoy; por lo tanto, tampoco los ríos que nacen en los alrededores se pueden nutrir de agua.
Grave error técnico
¿Por qué se llegó a esta situación? La respuesta es sencilla: por una estupidez cometida por la Comisión Nacional del Pilcomayo, bajo administración del ingeniero Lucio Amarilla, siendo ministro de Obras Públicas y Comunicaciones el doctor Efraín Alegre.
La Asociación Rural del Paraguay tiene buena parte de responsabilidad: bajo la presidencia del doctor Néstor “Tito” Núñez, la ARP presionó al MOPC para abrir un canal en medio del esteral El Solitario.
En este humedal se depositaban los sedimentos y las aguas llegaban sin la carga de arena que se observó en los últimos dos años.
La apertura de un canal en medio de El Solitario tuvo como justificativo aumentar tanto la velocidad como el nivelo de ingreso del Pilcomayo.
Los trabajos se realizaron hace un par de años y se pensó que era el modo adecuado para tener mayor cantidad de agua.
La decisión se tomó a los apurones, sin ningún criterio técnico y el resultado tenemos a la vista: La Madrid está colmatado.
Funcionamiento del sistema
El Pilcomayo es el segundo río en el mundo en transporte de arena, detrás del Amarillo (China Popular). El promedio de concentración de sedimentos es de 50 y hasta 100 kilos de arena por metro cúbico, de acuerdo a mediciones realizadas en el cauce del río.
Cada año el Pilcomayo transporta un promedio de 60 millones de metros cúbicos de arena. Buena parte de los sedimentos se producen en las montañas bolivianas, donde existen afloramientos de rocas muy erosionables.
A esto se suma que el régimen pluvial está compuesto por lluvias muy intensas, entre los meses de diciembre y marzo.
La cuestión es cómo lidiar con esta situación. Argentina y Paraguay, bajo asesoramiento de la Unión Europea, concertaron la apertura de dos canales, uno frente a otro.
El funcionamiento del sistema es simple: se capta agua y por medio de un canal artificial llega hasta esterales donde se deposita la arena, de este modo el agua se va limpiando a medida que avanza.
En 1992 se inició este proceso y de aquel entonces hasta hace dos años funcionó sin mayores inconvenientes, dependiendo del esfuerzo de cada país por mantener limpia la embocadura de su canal.
En el caso del Paraguay, los sedimentos se depositaron primero en el estero El Chorcal; se llenó de arena y desapareció.
Luego vino El Solitario para cumplir la misma tarea. El funcionamiento del sistema se destruyó cuando se abrió un canal en medio del estero.
El río pasa de largo y lleva toda su carga de sedimentos hasta un punto donde disminuye su velocidad: General Díaz.
Comisión que no es nacional
La Comisión Nacional del Pilcomayo, creada por Ley 7/92, se convirtió en una dependencia más del MOPC y dejó de ser un ente que agrupe en su seno a los profesionales y técnicos de mayor conocimiento del país.
El ideal de contar con un referente de primer nivel para manejar el tema Pilcomayo se perdió por el tejemaneje de la burocracia del MOPC, sumado a que cada ministro que sube instala en la comisión nacional a personas allegadas a su equipo, sin importar experiencia o capacidad.
El director actual de la comisión nacional es el Gral. (r) Wenceslao Vargas, quien siendo oficial del Comando de Ingeniería estuvo trabajando en varias oportunidades en el sector Pilcomayo.
El Gral. Vargas reconoció la gravedad del problema que enfrentan y la necesidad de convertir realmente a la comisión nacional en un referente técnico y profesional de primer nivel.
Buscar soluciones
Si bien el general Vargas no tiene ninguna responsabilidad en la situación actual, tiene el compromiso de encontrar soluciones adecuadas.
El primer paso es contar con asesoramiento técnico adecuado y si es necesario convocar al mundo científico para lograr la defensa de un recurso natural insustituible para el Chaco paraguayo, no hay que dudar en hacerlo.
