–¿Qué tiene a su favor (Carlos) Mateo (Balmelli), el que lo invitó a visitar Paraguay?
–Me gustan su educación, su formación, su defensa del tema medio ambiente, lo veo seguro, un poco enérgico. Pero no me gusta hacer pronunciamientos como hacen esos que vienen y se identifican como gurúes, consultores o politólogos. El voto popular hay que respetar...
–¿Qué es lo nuevo en las campañas electorales desde su punto de vista?
–Es lo que ha usado el presidente (Donald) Trump en su campaña y lo hizo gastar tres veces menos que (Hillary) Clinton, la red social. (Barack) Obama ya empezó a usarlo. En el siglo XXI los consumidores ya no existen. Son profesionales del consumo. Compran. En política es igual. Hay tres razones por las cuales la gente entrega su voto: la esperanza, el voto de miedo o el voto castigo. En función de esto se sabe por qué y por quién la gente vota.
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–¿De dónde es esa técnica?
–Es una herramienta de Cambridge Analytika que permite analizar el comportamiento socioeconómico emocional de las personas basado en un cálculo principalmente hecho en redes sociales para llegar a lo que llamamos micro target, una tecnología que permite crear un perfil psicológico personalizado de los votantes para ajustar los mensajes de la campaña exactamente a sus intereses y gustos particulares. Así, hasta puedo saber cómo vota la gente que está en el edificio de al lado. Es un gran cambio en la técnica de campaña.
–Cómo atrapar un elector...
–Un elector en su red social tiene seguidores. Su opinión cuenta. Hay que escuchar qué dice, qué quiere, cómo quiere vivir. Los procesadores de información combinan las personalidades de los individuos con su historial electoral, dónde compran, qué compran, incluso lo que ven en la televisión. Esa información se analiza y en consecuencia se actúa. Ya no se puede obrar de manera imprevista.
–¿El fracaso de las encuestas tiene que ver con esto?
–Los parámetros de las encuestadoras no tienen el afinamiento necesario que se encuentra en un análisis micro targeteado. Hay que saber todo un conjunto de cosas...
–¿Qué sabe de Paraguay?
–Poco. Lo mucho que sé lo he encontrado en las redes. Este país tan cálido y atractivo no lo conocía.
–¿Cuál es el perfil de Presidente que quiere la gente?
–En las redes veo dos factores importantes: alguien con energía, una persona con carácter...
–¿Una especie de Superman?
–Una especie de Superman accesible pero uno de carácter...
–Un superhombre en definitiva.
–Si usted le pregunta a una señora en la calle, cualquiera sea su estrato social, “qué desea para su futuro”, le responderá indefectiblemente: “que mis hijos vivan mejor que yo”. Lo que quiere en definitiva es educación, porque educación equivale a mejores opciones de trabajo, mejor seguridad, mejor vivienda... En segundo lugar veo en las redes el interés y la preocupación de la juventud por el medio ambiente. La tercera prioridad es la energía, los acuerdos que tiene Paraguay con sus vecinos para explotar las hidroeléctricas. Está presente que dentro de unos años, en el 2023, los ingresos por la venta de energía eléctrica van a aumentar considerablemente porque se acaba la deuda.
–¿A quién elegimos, entonces?
–Estas elecciones se vienen en un momento histórico en el cual se pueden definir planes y proyectos de infraestructura para dar saltos cualitativos y cuantitativos en educación, como anhela el público. El candidato que puede responder con sobriedad y conocimiento a estos tres ejes será seguramente el futuro Presidente.
–Usted estuvo en la campaña de Pedro Pablo Kuczynski (PPK)...
–Sí.
–¿Cómo hizo para ganar a Keiko Fujimori, la hija de Alberto Fujimori?
–En primera vuelta estaba cuarto. Tenía 6% a un mes y medio de la primera vuelta. Ella ganó la primera vuelta con más de 40% entre nueve candidatos, y PPK se ubicó segundo con 18%. En la segunda vuelta PPK le ganó por 25.000 votos de diferencia sobre 18 millones de electores. PPK tuvo un plan de comunicación en red social muy especial. Yo tenía responsabilidad sobre los hombros en esa campaña. Estoy muy orgulloso de haber estado involucrado allí.
–¿Qué hicieron en las redes?
–Creamos páginas de Facebook regionales para hablar directamente con la gente. La red social sirvió como herramienta de conversaciones. Fue parte activa y tuvo la misma importancia que los demás elementos de la estrategia de campaña.
–Otros especialistas en elecciones consideran que la campaña en redes sociales no incide ni en 10%...
–Es cierto, las redes sociales no van a hacer ganar una campaña pero pueden hacer perder una campaña. Hoy día no se puede hacer una campaña sin red social. No se puede llegar a la juventud sin red social. No se pueden pasar mensajes sin red social. Las campañas han evolucionado.
–Pero la red social está plagada de mentiras, de información falsa.
–Los Fake News. Eso se detecta. Hay muchos Trolls (mensajes provocadores, maliciosos) y Call Center (los llamadores), pero eso se detecta. Algo que me dio asco que pasó en la campaña de PPK es cuando él se fue a Estados Unidos para la graduación de su hija. Apenas desapareció de las redes circularon falsedades: “PPK está enfermo”, “se fue a Estados Unidos a hacerse un chequeo”. Aparece la foto del cónsul delante de un ataúd con la leyenda: “PPK murió...”.
–¿Llegaron a ese extremo de guerra sucia?
–Nos vimos obligados a publicar una foto suya con su hija en la graduación. Estuvo ausente 24 horas de las redes y ya lo declararon muerto. Tenemos que reconocer que la información falsa hace parte. Hay que estar preparados para detectar quién escribe, cómo escribe, dónde escribe, si es verdadero, si es falso...
–¿Cuál es el nivel de importancia de los medios en la campaña?
–Los medios de información masivos están en la red social. Campañas de afiches y campañas por televisión por supuesto que se necesita. Hay que adaptarse al mundo del celular. Es tan importante como el spot televisivo, igual de importante que la radio o la prensa escrita. Pero lo más importante de todo, y esto lo tengo absolutamente claro, es el contacto entre el candidato y su público. Un candidato nunca ganará si no camina, si no gasta sus zapatos, si no aprieta manos, si no ve la gente, si no la siente, si no hay ese touch (toque) con la gente. Es indispensable. Por supuesto que tiene que tener carisma también. En la forma de pasar la mano yo puedo saber quién va a ganar o perder.
–¿Qué de novedoso tuvo la campaña de (Emmanuel) Macron en Francia? Un tipo de 39 años, desconocido tres años antes...
–La primera cosa que hizo Macron fue mandar jóvenes a visitar a la gente con una camiseta identificatoria que decía: “En marcha, Emmanuel Macron”. Ellos preguntaron: “¿Está contento con su Presidente?”, “¿Está contento con su alcalde?”, “¿Qué necesita?”. Y la gente vio que miles de jóvenes fueron casa por casa, departamento por departamento. La convocatoria fue por la red social. Le ganó a Marine Le Pen en la segunda vuelta por 60 a 40 por ciento.
–Abismal.
–Macron aglutinó a gente de derecha y de izquierda.
–Se engaña cada vez menos con esos rótulos de “derecha” y de “izquierda”.. –Exacto. Tenemos que escuchar a la gente. Hay que analizar en serio lo que dice. Hay que ofrecer soluciones en función de verdaderas necesidades. Es muy fácil decir: “Voy a aumentar el sueldo a todo el mundo” y prometer: “Ya no va a haber desempleo”. La cuestión es: ¿cómo van a aumentar los empleos, en qué sector, cuántos? Campañas a la antigua ya no surten efecto...
–¿Con el dinero de Pablo Escobar podemos sacar un Presidente? ¿El dinero es determinante?
–El dinero es un enemigo de una campaña el día de hoy. Si cree que pagando un millón de dólares usted asegura que venderá su mensaje, se equivoca. Si el mensaje no es bueno, nadie lo va a comprar. La sinceridad, la comunicación verdadera es lo que vale. Además el dinero se controla ahora más. Los bancos tienen más cuidado. Hay auditorías de campañas cada vez más estrictas. El dinero es importante pero no determinante.
–¿Cuál es su opinión de los candidatos colorados?
–Son jóvenes, uno es muy bien formado académicamente, un exministro de Economía (Santiago Peña), el otro es un político cien por ciento, y popular (Mario Abdo). Va a ser interesante de analizar cómo se va a escoger al gallo de pelea en el Partido Colorado. Es una incógnita de quién va a salir entre los dos. Si se juntan tienen un perfil casi perfecto, pero desgraciadamente son dos.
–¿En el Partido Liberal? ¿(Efraín) Alegre?
–Es un hombre totalmente respetable. Ha tenido su oportunidad en el 2013. Tiene una trayectoria. Se quedó en silencio mucho tiempo después de las presidenciales que perdió. Se presenta otra vez. En función de lo que la gente puede desear de un candidato, con toda la prudencia del caso, veo que su pelea va a ser difícil, más difícil de lo que piensa contra su contrincante (liberal Carlos Mateo), que sí puede demostrar lo que espera la gente de un Presidente, el conocimiento y el carácter para emprender la reforma necesaria a nivel educación y la defensa del medio ambiente. Yo creo que la batalla se va a jugar en función de lo que desea la gente y no lo que desean los candidatos...
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