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22 de Junio de 2008

| EL BLINDAJE DEBE DESAPARECER DEL PAIS PARA CONSTRUIR UN “NUEVO PARAGUAY” (VI)

Los “hombres escombro” desangran al país

La “lista sábana” debe ser demolida en el Paraguay. Es ella la causal de la reelección ilimitada (rekutu) que perpetúan a los “hombres escombro” en el Parlamento. Por medio de este sistema se adueñan de sus “fueros” y lo usufructúan sin límites. La interrelación de ambas prácticas o modalidades es una “forma estatuida” de dictadura que rige en la Nación. Una nueva Asamblea Nacional Constituyente deberá pulverizar –entre otras cosas– con todos los vestigios de perpetuidad (reelecciones) e inmunidad (fueros) que aún perduran en el sistema jurídico político de la República. Este modelo retardatario asfixia la “emancipación” de la sociedad, por lo que demanda una urgente reforma para intentar transitar por los senderos del despegue y la vanguardia.

Martín Antonio Chiola Villagra (30-VIII-38) stroessnerista puro. Eterno diputado y miembro de la “Junta estronista”. Considerado como el “gorila de las sombras”. En los años 70 y 80 fue un destacado colaborador de la dictadura de Alfredo Stroessner. Es uno de los símbolos de la “raza colorete”, mejor inficionado en el continuismo. Registros y archivos atesoran sus oscuros antecedentes como “represor consuetudinario” en contra de la justicia, la libertad y la democracia, al solo efecto de congraciarse y “agradar al tirano”. Estos actos o elementos determinan su total inhabilidad para ejercer cualquier función pública al servicio de sus mandantes, la comunidad.

RABIOSO ABSOLUTISTA Y ANTICOMUNISTA

Basado en el “Archivo del Terror”, el libro de Jorge Elías “Maten al Cartero”, editado en Buenos Aires, nos describe que Martín Chiola militó en el CAL (Confederación Anticomunista Latinoamericana), del cual fue su presidente en 1977. Esta entidad fue creada con la intención de “fumigar” a escritores, periodistas, locutores, comentaristas, técnicos de radio y TV, para finalmente tildarlos a todos de izquierdistas, extremistas, subversivos y terroristas. Así, justificadamente se podía obrar por la expulsión del país o cualquier otra “medida de solución”. Profusas publicaciones indican que fue uno de los conspicuos integrantes del GAA (Grupo de Acción Anticomunista), un conglomerado afín con la represión y desaparición de “compatriotas enemigos”.

ALIANZA INTERNACIONAL PARA APLACAR AL PUEBLO

La vinculación de este grupo era tan extensa que iba más allá de lo pensado, sus conexiones estaban enlazadas al DISIP (Dirección del Servicio de Inteligencia y Prevención de Venezuela); el MNC (Movimiento Nacionalista Cubano), el SIDE de Argentina (Secretaría de Inteligencia del Estado); la “Operación Cóndor” (Coordinación supranacional de las dictaduras militares para arrestar, intercambiar y acabar con los “marxistas”); la DINA de Chile (Dirección de Inteligencia Nacional) con 2.279 asesinatos y 957 desaparecidos; y la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) con más de 2.000 asesinatos y 220 atentados, entre otras organizaciones del mismo género.

ESCARMIENTOS, CESANTÍAS Y DESTIERROS

Los diarios de la época nos revelan que como ministro de Salud de la dictadura, tuvo en los años ’80 un estratégico rol en la represión de los estudiantes de medicina en el Hospital de Clínicas, quienes reclamaban “justicia y libertad, idoneidad y democracia”. Siendo ministro utilizó solapadamente el “garrote” a través de persecuciones, despidos y amenazas. Como líder parlamentario del año 1988 asintió y justificó la expulsión del sacerdote jesuita Juan Antonio de la Vega, el último expulsado del Paraguay el 25-VII-88. Tanto su pasado como su presente lo incriminan. Durante la dictadura stroessnerista, muchos oficiales recuerdan cuando “Don Martín” recorría las unidades militares para arengar a las tropas en contra de la amenaza bolchevique y del castrismo.

Cuando vino por primera vez Fidel Castro al Paraguay para la asunción del Tendota (15-VIII-03), celebró con desmedida algarabía el hecho de sacarse una foto con el “guerrillero”.

ALGUNAS MARGARITAS DE LA “NUEVA ÉPOCA”

Los memoriosos recuerdan que como director de la “Academia de Formación Política Stroessnerista”, estaba en Venezuela acompañando a J. Eugenio Jacquet defendiendo y alabando a la dictadura paraguaya en un foro internacional anticomunista, cuando de repente ocurrió el golpe del 2 y 3-XI-89. Después de la caída de su “único líder”, este “militante combatiente stronista hasta las últimas consecuencias”, cambió de bando según la sensación térmica. Luego de brevísimo tiempo se recicló dentro del “tradicionalismo ortodoxo”, para después aferrarse al “Movimiento de Reconciliación Colorada”, finalmente convertido en un “forúnculo nicanorista”. Una profusa publicación por los medios señala que una auditoría interna del IPS (Instituto del Previsión Social) realizada en mayo del 2000 durante la presidencia de Darío Filártiga, detectó a una empresa familiar del ministro de Salud Martín Chiola (con la razón social “Farmacia y Laboratorio Mayo”), proveyendo medicamentos a la Previsional sin ningún contrato de por medio. Decían los medios que también se encontraron facturas emitidas sobre “recetas adulteradas”.

UN CAMALEÓN DE RAZA QUE DEBE SER CONDENADO

Gracias a las consabidas “influencias”, en los casos citados se generaron sumas varias veces millonarias. En la actualidad, “Don Martín” navega entre el “presidente de la derrota” y el “rasputín vernáculo”. En ese “vaivén táctico”, logró una vez más el ansiado rekutu (volver a quedarse) por el periodo 2008-2013. Como vemos en esta breve síntesis, todos sus actos se encuadran en los atentados de “lesa patria” y “lesa humanidad”. En la clase política representa al clásico “hombre público stroessnerista” que nada beneficioso aportó para la República. Está a punto de cumplir 40 años ininterrumpidos de vivir mimetizado y colgado del Estado paraguayo, viviendo de él, obteniendo ventajas, sendas protecciones e innumerables franquicias. Por lo tanto, deberá ser desaforado, enjuiciado y condenado por los atropellos cometidos en todo tiempo contra la nación y la popularidad. Sus fechorías permanecen impunes, pero sin prescripción.

SALVADO POR SU “MISMA ESPECIE COLORETE”

El 10-IV-01, el diputado liberal Luis Mendoza solicitó en la Cámara de Diputado el desafuero del ministro de Salud Martín Chiola para procesarlo por “delito electoral”, ya que en la sede del Ministerio (en su segundo ciclo), este protagonizó un proselitismo abierto en horas de trabajo, pretendiendo apoyar la candidatura a vicepresidente de Félix Argaña. Como siempre, sus colegas de la “misma especie colorete” del Congreso lo resguardaron dejándolo impune. Tras la muerte del tirano en su “radicación protegida” de Brasilia, sostuvo el 15-VIII-06 que “el gobierno debe rendirle honores a un ex presidente y ex comandante de la FF.AA.”. Días después, erguido como un “soldado de fe” en el recinto de la ANR, ofrendó un homenaje póstumo al dictador no sin antes expresar que “merecía ser recordado por sus obras en los 35 años de historia”.

EL “MARZO PARAGUAYO” CIRCULÓ POR LAS VENAS DEL “MÉDICO”

Fue uno de los tantos “coloretes” que actuaron y se aprovecharon del “marzo paraguayo”, pues siendo senador por el periodo 1998-2003, fue ungido por el “gobierno de facto” como ministro de Salud (1999-2003). Martín Chiola es uno de los tantos médicos sui generis del Paraguay metido a político, siendo tildado de cómplice y encubridor del “magnicidio” de Luis María Argaña, aquella pantomima o “golpe parlamentario” del 23 al 28-III-99 protagonizado por una gavilla que instaló orondamente al presidente del Senado, Luis González Macchi, como presidente de la República. Fiel a su estilo, por “rara coincidencia”, estos carcamanes de la política designaron para integrar el gabinete presidencial al “médico” Martín Chiola como ministro de Salud (por segunda vez), aparato estatal que sigue en el presente, manejando desde las sombras...

(Continuará)

alcandia@abc.com.py

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