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25 de Agosto de 2008

| EL BLINDAJE DEBE DESAPARECER DEL PAIS PARA CONSTRUIR UN “NUEVO PARAGUAY” (XV)

Los “hombres escombro” instalan un oprobioso régimen

Una caterva de “hombres escombro” se enquistó en el Parlamento Nacional. Esta legión viene amparándose hace varios lustros y sucesivas décadas en los “fueros parlamentarios”, una prenda libertina. Para colmo, la connivencia de fiscales y jueces a las innumerables “fechorías parlamentarias” convierte a la impunidad en un oprobioso régimen que esclaviza a la población. Es el sistema instaurado por los “coloretes” desde que el stronismo se implantó en el Paraguay; por consiguiente, todos juntos debemos derribarlo, porque solamente así se logrará “destruir las cadenas” que no permiten el vuelo infinito de “un pueblo liberado”.

A esta casta deberá la gente demolerla para siempre, así como lo hizo el 20 de abril con el Poder Ejecutivo. Debe completar su “tarea de limpieza y transformación” en los dos poderes que faltan, porque ahí están los corsarios, verdugos de la sociedad. Abrigamos que Fernando Lugo, como representante del común, lo haga con firmeza y sin pérdida de tiempo… Es la voluntad de los paraguayos que lo votaron.
Mario Gualberto Soto Estigarribia (4-IX-1946), originario de Carayaó. Conocido por su stronismo recalcitrante. Se lo llama familiarmente con el apelativo de “Baby” (bebé). Está conceptuado por la vecindad de Coronel Oviedo como el mayor “traficante de influencias” en la actualidad. Con enfado sus compueblanos nos comunicaron: “Baby es un pandillero de la política. Imagínese, que con sus antecedentes ahora fue elegido vicepresidente 1º de Diputados. A esta corporación debería llamársele ‘cámara de la vergüenza’. Va por su tercer periodo (2008-2013), gracias a la amañada ‘lista sábana’ que favorece a los ‘escombros’. Solo falta que al concluir el periodo, este camandulero alcance el estatus de jubilado”.

Al servicio propio y de la dictadura

Fastidiados, sus “vallegua” siguieron relatando: “el acendrado stronismo de Mario Gualberto le valió para ser designado juez de Primera Instancia en lo Criminal de la capital. Fue un ‘juez valiente’ para aplicar con saña la represiva Ley 209. Desde el juzgado, su magistratura judicial funcionó como estafeta del stronismo. Fue un sórdido servidor de la dictadura, en cuyo favor prevaricó constantemente, actitud que le valió su larga permanencia en ese juzgado. Como recompensa a su obsecuencia, el tiranosaurio lo designó delegado de Gobierno de Pilar, donde por varios años ejerció su mandato con vandalismo, para gratificarse a sí mismo y al propio dictador. Por los actos de atropellos cometidos en confabulación con una pandilla de ‘coloretes’, fue denunciado por varias víctimas bajo la acusación de ‘crimen de lesa humanidad’. La misma está impune y aún vigente (no prescribió), por lo que ‘el bebé’ se abraza al ‘fuero parlamentario’ y se cobija en la protección solapada de sus cuates magistrados que con pasividad apañan sus desmanes”.

Los hermanos en la “tierna podredumbre”

Longevos jerarcas de la zona nos dejaron sus testimonios: “todos los hermanos Soto Estigarribia están hipermillonarios gracias al sistema putrefacto, es tan redituable que invierten hasta en Camboriú. Son los más fanáticos referentes del coloretismo en Caaguazú y Coronel Oviedo porque ya en el pasado integraron el ‘cuatrinomio de oro’ que, con el eslogan de ‘militantes combatientes stronistas… hasta las últimas consecuencias’, mantuvieron en vilo a toda la región. Estos eran y siguen siendo una ‘gavilla de vividores’ que, para satisfacer su avidez insaciable, asaltaron al país con alevosía y soberbia. La otrora ‘tierna podredumbre’ prosigue y consuma violaciones múltiples de la Constitución y las leyes. Son conocidos en el presente como las ‘ratas nicanoristas’, que igualmente vaciaron las arcas del Estado durante todo el periodo 2003-2008. Tampoco olvidamos y aún lo tenemos fresco en la memoria cuando el 5 de setiembre de 1987 este mismo grupo planificó y ejecutó la garroteada del sacerdote Ignacio Espínola. Este sádico acto se materializó en el salón parroquial de la catedral Virgen del Rosario de la antigua Ajos. Uno de los que participaron en la hechura de la trama fue el tristemente célebre Juan Ramírez Khon, cuate de la barra stronista”.


‘Galanteo oscilante’ para alcanzar el poder

Ampliando sus acotaciones, nos aclararon: “con el derrocamiento de la dictadura stroniana, ‘el bebé’ fue destituido de la Delegación de Gobierno (Pilar) y, dadas las condiciones políticas adversas en ese momento, se retiró brevemente a los cuarteles de invierno para ‘reflexionar’ en la llanura, pero de reojo iba planificando su ‘retorno triunfal’. Paralelamente, sus compinches y cercanos colaboradores durante la militancia stronista, los abogados Juan Ramírez Khon y Benito Javier Guerrero, huyeron despavoridos de la ciudad de Coronel Oviedo, ocultándose hacia el norte, en las localidades de General Resquín y Choré respectivamente. ‘Baby’ poco a poco tomó coraje y fue arrimando sus narices para acomodarse con la agilidad de una anguila. Fundó su Movimiento de Integración Colorada de Caaguazú (MICC), una cuasi criminal organización constituida por los ‘gorilas ovetenses’. A partir de esta ‘posición mafiosa’ forzó a los demás grupos a la sumisión, negociando ventajosamente con los diferentes ‘coloretes emergentes’ que se alinearon a su jefatura. Después de ser Mario Gualberto un engranaje clave del stronismo, exhibió sus hilachas convirtiéndose en un inescrupuloso ‘yvytuista’. Sus intereses crematísticos le hicieron cavilar, por ello, su antigua intransigencia de la tiranía concluyó al transformarse en un ‘manso cordero’, paseándose de carpa en carpa. Sin pestañear se aplicaba el rímel, para ser sucesivamente argañista, wasmosista, seifarista, oviedista, gonzálezmacchista, nicanorista y en cualquier momento –seguramente– luguista”.

Un sesudo manipulador de la Justicia

Con dolor, varias víctimas se acercaron y nos confesaron su purgatorio: “en esta zona al ‘bebé’ se lo considera como un artero manipulador de la Justicia. Opera desde la ciudad de Coronel Oviedo con el seudónimo de ‘akâ morotî’. Desde aquí subyuga al Poder Judicial con el obvio propósito de lograr la impunidad de él y sus adeptos. Si no, chantajea, extorsiona, persigue, incrimina y condena, civil o penalmente, a sus adversarios. Esa es la receta aplicada para que finalmente ‘la rosca armada’ con fiscales, jueces, funcionarios y bufetes de abogados, recaude a cacharrata. Con este sabido sistema consolida su poder político/económico, acrecentándose su influencia cada día más. Gracias a estos ‘atributos’, Mario Gualberto pudo formar un poderoso equipo en Diputados que, por el periodo 2003-2008, lo ‘designó’ como miembro del Consejo de la Magistratura, desde donde articuló, junto a su camarilla y ‘socios coloretes’, la conformación de la actual Corte Suprema de Justicia. A partir de estos estrechos vínculos con los ‘ministros colorados’ de la mencionada Corte, incidió decisivamente en las distintas designaciones de aquí. El ‘bebé’ dejó traslucir que la administración de la Justicia es su coto preferido, con el 80% de parientes y compañeros del MICC copó el funcionariado judicial y el Ministerio Público de Coronel Oviedo, además de los juzgados, las secretarías y las funciones inferiores. Desde el encargado del estacionamiento en el Palacio (el famoso ‘Gallo’) hasta la mayoría de los camaristas son sus ‘tembiguái’. Su principal operador en la Cámara de Apelación es el tenebroso Miguel Angel González, implicado en Villarrica por el tráfico de ‘recién nacidos’. Este ‘ilustre magistrado’ también fue involucrado en un caso de ‘coima’, siendo denunciado ante la misma Corte Suprema de Justicia. Esta lo blanqueó con la aplicación del antiguo axioma campestre: ‘entre bueyes no hay cornadas’”.

La dictadura de la Justicia gangsteril

En medio de suspiros e impotencia siguieron contando: “hace un buen tiempo que ‘Baby’ logró someter a sus designios a un ministro de la Corte Suprema de Justicia, el liberal Sindulfo Blanco, a quien subyugó al juntarlo con su joven y bella sobrina María Auxiliadora Insaurralde, más conocida como ‘Mauxi’… Y con la complicidad del superintendente de la Circunscripción Judicial de Caaguazú, el Dr. Raúl Torres Kirmser, y los otros ministros de la Corte, como Víctor Núñez, Antonio Fretes y Alicia Pucheta de Correa, todos mandaderos de Nicanor, ‘el bebé’ prolongó sus tentáculos. Repitiendo la fórmula aplicada en Coronel Oviedo, mandó designar a sus parientes y adherentes del MICC en carácter de jueces, fiscales y funcionarios inferiores en toda la circunscripción judicial de Caaguazú, San Pedro de Ycuamandyyú, Ciudad del Este, Itapúa, Santa Rita, Caazapá y algunos en Villarrica. Para cerrar el círculo vicioso, conformó un equipo de abogados, defensores públicos y escribanos, quienes conjuntamente con los camaristas, actuarios y agentes del ‘babyrismo’ se constituyeron en eficientes recolectores a través de la coima, el chantaje y la extorsión… así se fue fortaleciendo ‘el maletín’ para la corona. Otras veces, las víctimas deben resignar sus ostentosos autovehículos… y, obligados, los entregan como ‘regalo’. Tan obvia es la carroña de los recaudadores que el ‘aparato montado’ orquesta y finge procesar a los ‘coimeros/cobradores’, alimentando ante la opinión pública una imagen de honestidad y rigurosidad implacable en contra de la mafia. Los actores son los fiscales Leonardo Cáceres Alvarenga, ‘cara de ángel’; Antonio Yamil Marecos, ‘tuku guasu’; el camarista y sobrino político Miguel Angel “Johnny” González Brítez, “karai vosa”; y los jueces Geraldo Manuel Saifildin Stanley, ‘el mercader’; Benito Javier Guerrero, ‘el buenito’; y Marcial Villalba, ‘el glotón’”.

La complicidad de la “prensa amiga”

Los reproches se extendieron y salpicaron a la ‘prensa especial’: “la mayoría de los medios (audiovisual y escrito) que funcionan a nivel regional está sometida al ‘amo y ruiseñor’ Mario Gualberto. El canal abierto TV 19 del nicanorista Blas Sachelaridi es el mejor aliado del sistema dominante. De ahí que casi nadie se manifiesta ante el avasallamiento de la administración de Justicia, porque la gente se siente desprotegida; teme y cunde el pánico por las represalias que puede tomar el padrino ‘akâ morot. Por consiguiente, las violaciones a los derechos humanos expuestas en este espontáneo “libelo popular” exigen que el denunciado Mario Gualberto Soto Estigarribia sea desaforado, enjuiciado y condenado por la Justicia y los habitantes del Paraguay. (Continuará…)

alcandia@abc.com.py

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