Los equipos negociadores del Mercosur y la Unión Europea siguen recluidos en la sede del Comité Olímpico tratando de cerrar finalmente un acuerdo de libre comercio entre los dos bloques. Las negociaciones llevan casi veinte años y se espera que el encuentro que se realiza en Asunción se constituya en la última ronda que concluya con un texto final listo para la firma.
Las conversaciones se realizan a puertas cerradas, sin declaraciones oficiales, ni posiciones puntuales con relación a los diferentes temas que están en discusión.
Los representantes extraoficialmente sostienen que se están dando avances importantes que podrían hacer pensar que habrá un acuerdo al final de la próxima semana cuando concluya esta nueva ronda de negociaciones.
Aseguran que solo quedan los temas más sensibles relacionados a la agricultura y el sector del automotor, pero aun en esos casos habría un principio de acuerdo para sentar bases amplias de negociación que permitan hacer ajustes en un plazo no muy lejano. “Existe una fuerte voluntad política muy fuerte de los dos sectores por terminar las negociaciones con un texto equilibrado”, indicó oficiosamente uno de los representantes.
De hecho, Francia, uno de los principales críticos del acuerdo, indicó que si bien podría no estar conforme en todos los términos del acuerdo, no se opone a su vigencia.
Antes del inicio de las reuniones de los equipos negociadores el Ministro de Relaciones Exteriores, Eladio Loizaga, mantuvo una reunión conjunta con los representantes y hablaron de la necesidad de poner todo lo que sea necesario para llegar a un acuerdo. “Estamos confiados, hay mucha voluntad en superar cualquier diferencia”, indicó Loizaga al término de ese encuentro.
Los sectores de la producción, la industria, el comercio y la ganadería a finales se semana organizaron encuentros con sus pares del viejo continente para manifestar su preocupación en cuanto a la apertura de mercados, la habilitación de patentes y la desgravación de productos.
