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13 de Enero de 2019

| EL PARAGUAY ESTÁ POR CUMPLIR 30 AÑOS DE DEMOCRACIA

“No hay nada que se compare a la vida en plena libertad...”

Por Hugo Ruiz Olazar

“El exilio es peor que la muerte, decía mi esposo, parafraseando a los griegos”. Ni por más bien que fuera tratado en su destierro, la amargura y la nostalgia son insuperables, expresa en esta entrevista Margarita Bibolini, viuda de Miguel Ángel González Casabianca (fallecido en 2007), quien vivió con su familia 27 años en el exilio. A 30 años del fin de la dictadura, ella remarca que “no hay nada que se compare” a la vida en libertad.

–¿Cómo se siente vivir 30 años de libertad después de tantas peripecias en familia en la dictadura?

–Yo considero que todavía nos falta para festejar. Pienso que hay que llegar a los 36 años de democracia para poder superar los 35 años de dictadura que tuvimos. Cuando superemos eso recién creo que vamos a tener que festejar en forma. De todas maneras es mucho lo que hemos logrado. Considero que a 30 años de democracia, este es el período más largo de vigencia continuada de la libertad de expresión y de vigencia de los derechos fundamentales en nuestro país. Viví más de la mitad de mi vida en dictadura. Me fui a los 19 años al exilio. Es necesario siempre poner de manifiesto que solo la democracia garantiza la posibilidad de construir un sistema de convivencia en libertad. No hay nada que se compare a la vida civil en plena libertad...

–¿Cómo era la vida en la dictadura, sobre todo de usted, que fue la esposa de uno de los políticos más perseguidos por el régimen...

–Fue muy perseguido en realidad... Es una vida llena de sobresaltos, llena de incertidumbre, siempre tratando de cubrir el miedo. Era mucho el sacrificio que uno tenía que hacer...

–González Casabianca fue el primer exiliado que volvió al Paraguay. ¿Por qué él? 

–Porque él, en ese momento estaba como Presidente del Movimiento Popular Colorado (MOPOCO) en el exilio. (El presidente argentino Raúl) Alfonsín había sido electo Presidente. Era su amigo personal. Hacía rato que venían hablando ellos de los problemas del Paraguay. Lo llama un día (a la Casa Rosada, sede del Gobierno argentino) y le dice: “Yo estoy en tratativas para conseguir con el Presidente Stroessner que ustedes puedan ingresar al país (al Paraguay). De manera que le aviso que se vaya preparando, porque si las cosas se dan va a tener que ser usted el primer exiliado” que ingresaría después de 27 años. Cuando se produce, en diciembre del (19) 83, viene mi marido. Ahí están las fotos de su entrada por Posadas con la lancha de la Prefectura (argentina). El gobernador (de la provincia de Misiones) era Barrios Arrechea. Puso a disposición para que se pueda cruzar al lado paraguayo, ingresar a Encarnación...

–¿Es cierto que Alfonsín, personalmente, fue a Posadas a acompañarlo a González Casabianca? 

–Fue a acompañarnos. Además de estar los compañeros del MOPOCO que fueron a despedirlo, también en esa foto donde está Alfonsín se lo ve a (Domingo) Laíno que también estaba en el exilio y fue a despedirlo antes del cruce. Y bueno, eso se hizo con mucho miedo en realidad también porque no sabíamos qué era lo que podía pasar...

–¿Hasta el presidente Alfonsín dudaba, por eso es que se fue personalmente a la despedida? 

–El presidente Alfonsín quería dar muestras de que se tenía que hacer (ese acto), por si la lancha de la Prefectura era rechazada por la policía paraguaya o se pudiera hacer algo... Por eso fue mi temor. Y yo decidí que el segundo de mis hijos lo acompañara a su padre porque quise que el mayor se quedara conmigo porque lo tenía al más pequeño, Santiago, de cinco años. Hoy es fiscal de Derechos Humanos...

–¿Usted pensaba que podía ser detenido? 

–Hacía unos días, semanas, que en Filipinas había llegado del exilio (el periodista y político opositor) “Ninoy” (Benigno) Aquino. (Los del régimen del dictador Ferdinando Marcos) Le dieron todas las garantías. Bajó del avión y ahí lo mataron (el 21 de agosto de 1983)...

–El que fue esposo de Cory (Corazón) Aquino que después fue Presidenta...

–La viuda fue después Presidente. En esa época uno comparaba las cosas, porque era una dictadura muy fuerte la que existía.

–Finalmente el ingreso fue exitoso...

–Fue exitoso. No pasó nada. Lo recibió el delegado de Gobierno. El apellido era Martínez. Me contaron que mi marido le invitó a tomar un café –bueno, había un cafecito ahí– y aceptó, y a raíz de haber aceptado ese café, ese mismo día después del mediodía ya lo destituyó Stroessner de su cargo. Dejó de ser delegado de Gobierno...

–Usted también protagonizó un incidente en la frontera...

–Varias veces yo tuve que enfrentarme con la policía porque ponían muchas trabas. No me dejaban pasar. Me revisaban. Muchas cosas tuve que sobrellevar (...) A raíz de que un policía estaba revisando y sacando toda la ropa interior y las cosas que tenía, ya no había más nada en la maleta, le dije: “tiene que terminar ya porque nosotros no llevamos nada”. Yo estaba con mi futura consuegra y mi nuera. Cuando estaba sacando unas revistas de la maleta, de las que nos mandaban de la embajada norteamericana, yo le dije que eran de la embajada y que no les iba a servir de nada. Cuando estaba sacando –estaba en cuclillas el policía– doblé dos revistas y le pegué (como una bofetada) y cayó sentado el policía. Enseguida puso la mano como para sacar el revólver. Y ahí mi marido, que nos había acompañado, se tuvo que poner entre medio y empezó a hablarle en guaraní y a decirle que tratara de controlarse...

–Usted cómo se sentía personalmente, ¿estaba con miedo, estaba aterrorizada, estaba acostumbrada? 

–Ya sabíamos lo que nos iban a hacer. Digo “sabíamos” porque éramos muchas las esposas de los exiliados. Miedo siempre existía (...) En los seis años desde que vino acá (González Casabianca) era perseguido por la policía. Tenía siempre a dos atrás, en motos, el de la policía y el de Investigaciones. Tenían una libretita cada uno. Están en los Archivos (del Terror).

–Hacían sus informes...

–Sí, y tenían que coincidir. Si los informes del policía de Investigaciones no coincidía con el de (el agente) la policía, les costaba el cargo.

–Un control cruzado...

–Era un control cruzado. Mi hermano decía: “En este país hay que tener en cuenta que la mitad es pyrague y la otra mitad quiere ser...” En ese entonces era así...

–Era un estatus, un privilegio (ser soplón)...

–Ellos tenían sus privilegios, sus lindas motos... A mi marido le gustaba quedarse en (el restaurant) La Paraguayita. Los policías le preguntaban: “Doctor, ¿cuánto tiempo se queda acá?” Preguntaban porque así podían escaparse un rato ellos. Después volvían. A veces les salía mal la jugada... (se ríe) 

–A veces había más motocicletas de la policía que opositores...

–En el San Marcos, en la esquina de Oliva y Alberdi, era donde también se reunían mucho.

–Cuántas veces fue apresado...

–Tuvo muchísimos apresamientos. Habrá tenido 27 apresamientos por lo menos (desde que regresó del exilio). Iba a cada rato preso. Después lo soltaban. La última vez que estuvo mucho tiempo fue aquel 10 de diciembre (de 1988). Era el día de los Derechos Humanos. Fue apresado con Tito Saguier. Los llevaron y los metieron en unos placares donde se guardaban las botas de los soldados. Era en la (ex) Guardia de Seguridad. Los metió allí Galo Escobar...

–El comandante...

–Fue el peor momento. El había llegado de Buenos Aires. Me acuerdo que le dí dos pan dulces para venir, uno para mi madre y otro para él. Por lo menos eso les sirvió. Hacía un calor insoportable. Galo decía (a la prensa) que estaban bien, y que dejaba la puerta abierta para que entre aire. Qué aire iba a haber con la habitación llena de botas. Estaban ahí en cuclillas...

–¿Cómo sobrevivían (perseguidos)? Se supone que no trabajaba.

–Con la ayuda familiar, en nuestro caso mi madre lo recibió y lo protegió y mis hermanos ayudaban, tanto que uno también después perteneció a las filas del MOPOCO, Marcos Bibolini. Falleció hace cuatro años. El hizo mucho por todos. Para mí, lo más importante de la lucha (opositora) fue haber formado el Acuerdo Nacional. Hizo que pudieramos tener vigencia internacional realmente... 

–Era una reunión de todos los partidos opositores legales y los no reconocidos en el exilio (partido Liberal, Febrerista, Democracia Cristiana, MOPOCO, ANRER, entre otros). Se reunían mucho en la Casa de los Febreristas.

–El Febrerista era el único partido reconocido. Y ahí se hacían las reuniones. A veces caía la Policía y de ahí los llevaban muchas veces (detenidos)...

–Si ese Acuerdo Nacional subsistía, ¿usted cree que iba a ser otra la historia de nuestra democracia? 

–Si ese Acuerdo Nacional hubiese subsistido, hubiésemos aunado los esfuerzos para sacar adelante el país, sobre todo hacer más por la educación y por la salud. No estaríamos en este momento tan atrasados...

–Es una democracia con muchos altibajos...

–De muchos altibajos, muchos sobresaltos. Hoy estamos con un Presidente joven, capaz, que ojalá pueda terminar en condiciones su mandato y que siga adelante, porque recién cuando podamos festejar después que él termine los 36 años de democracia, vamos a llegar a superar a los 35 años de dictadura que tuvimos y que fue algo terrible...

–¿Cuál es su opinión por ese hecho de que el actual Presidente haya nacido en la cuna de la dictadura? 

–Nos da la pauta que estamos mejorando. Me gustaron las expresiones del doctor (Nicanor) Duarte Frutos cuando dijo: “cheko Presidente kue”. Reconoció que ya no hay que seguir insistiendo con cosas que van en contra de la Constitución. Hay que respetar y no buscar la forma de poder sacar del camino eso. Ya llegará el momento que vamos a hacer una nueva Constitución...

–Es notable que haya todavía personas perseguidas que piensen en positivo, para adelante...

–Y no, porque uno no puede estar viviendo de ese pasado terrible que creemos que hemos ido superando, no como lo hubiéramos querido ni como nos hubiese gustado que fuera, pero se lograron cosas. Hay que aceptar...

–Hay gente que tiene razones para ser muy crítica con esta democracia...

–Yo no digo que no se hagan las críticas. Yo también hago críticas en el sentido de decir, quién fue para mí el mejor Presidente colorado de esta época (democrática).

–¿Quién? 

–Para mí al final fue (el general Andrés) Rodríguez. El no discutió. No se metió. Cumplió. Dijo: “Misión cumplida” y así se retiró. No se tuvo con él los altibajos que se tuvieron con el resto..

–Todos quisieron reelegirse y le buscaron la vuelta a la Constitución...

–Es necesario poner siempre de manifiesto que solo la democracia garantiza la posibilidad de construir un sistema de convivencia en libertad, solo la democracia. Para mí no hay otro (sistema), ni los populismos de derecha ni de izquierda que últimamente se han puesto de moda, sobre todo los regímenes personalistas, de gente que se considera imprescindible. Lo más importante es la alternancia. Se da oportunidad a los jóvenes, a las mujeres. Decía Alfonsín que “con mucha fe” esperaba la democratización del Paraguay. Y después se produjo la venida de Juan Pablo II y se fueron adelantando los acontecimientos...

–¿Fue el primer milagro de San Juan Pablo II, en vida? 

–Y tal vez fue así, en realidad...

–Qué se siente estar exiliado...

–“Es peor que la muerte”, decía mi esposo, parafraseando a los griegos. A ellos se los mandaba cinco años fuera de Grecia. Para ellos significaba la muerte. La condena que tuviera forma de exilio, sumergía en profundo dolor al reo que por bien que fuera recibido en su nuevo lugar, nunca iba a poder superar la amargura y la nostalgia de su terruño. Mi marido decía que la amargura y la nostalgia era lo que más le invadían a él. Siempre tuvimos una historia de exilio muy larga. Argentina siempre fue un país que nos ha recibido y nos ha abierto los brazos. Tenemos que hacer, agradecer a ese país que nos recibió. Por eso yo digo que esto de la migración es una cosa que hay que respetar. Cómo uno no va a dar ayuda en la medida de lo que se pueda a esa gente que sale desesperada de su patria, que sale con sus chicos. Es terrible. Mi apellido es Bibolini Quaranta, dos apellidos más italianos, imposible. Mis abuelos fueron migrantes. Trabajaron y acá estamos. Nuestro actual canciller, Castiglioni, no puede ser más descendiente de italianos. El mismo Presidente...

–El Presidente le genera alguna confianza...

–A mí me genera mucha confianza. Es muy nuevo, hay que darle tiempo. Por lo menos que llegue al año y de ahí en más criticar. Hay que darle oportunidad. Tiene condiciones y puede lograr muchas cosas...

holazar@abc.com.py

 
 

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