El encuentro de los pastores del Consejo Episcopal Permanente (integrado por cinco obispos de la directiva de la CEP) tuvo lugar el martes en el local del colegiado ubicado en Alberdi casi Humaitá.
Insulza dijo a los obispos que la presencia de la delegación en Paraguay es para escuchar, observar y recoger información sobre la crisis política que significó el cambio de Gobierno en el Poder Ejecutivo.
Explicó que al venir al país tenían diversas informaciones sobre la situación, sobre todo en lo relacionado con posibles manifestaciones y enfrentamientos que derivarían en violencia.
Los obispos, en cambio, le manifestaron que han observado grupos que estaban a favor y en contra de lo resuelto por el Congreso y sus consecuencias políticas. Sin embargo, vieron como normales estas divisiones y posiciones divergentes en una sociedad democrática.
Insulza también preguntó sobre el pedido de renuncia que hicieron a Lugo, y la respuesta fue que en los días previos al juicio político, la decisión del Consejo Episcopal Permanente fue visitar a los poderes del Estado pidiendo a cada cual según su competencia que adopte las medidas y acciones que correspondan para ayudar a la pacificación del país, sobre todo luego del trágico día 15 de junio en Curuguaty y que significó la pérdida de vidas humanas, pero no se concretó porque los hechos se precipitaron y esa fue la razón que no pudieron llegar a los otros poderes.
Para la Iglesia, el clima que ha llevado al cambio de Gobierno fue la falta de credibilidad del presidente Lugo.
En ese sentido, asegura que hubo mucha ilusión en los cambios que podía impulsar Lugo y se creyó en él porque provenía de la Iglesia. Luego se perdió esa credibilidad.
Los miembros de la OEA también preguntan sobre las perspectivas de gobernabilidad del nuevo Gobierno, pero los obispos se limitaron a decir que el tema aún no fue analizado por el colegiado.