Apenas se inició el periodo de las sesiones ordinarias, los diputados sobre tablas y de forma casi unánime priorizaron y dieron media sanción a un proyecto que busca el “autoblindaje” de los parlamentarios por encima de otras importantes normas de alto interés ciudadano que siguen pendientes de estudio.
Como moción de preferencia y a pedido del senador Juan Darío Monges (ANR, cartista), la Cámara de Senadores incluirá el jueves entre sus puntos del orden del día la polémica reglamentación “diseñada” por el diputado Bernardo Villalba (ANR, cartista).
El proyecto de reglamentación “finamente redactado” en el fondo pretende equiparar el concepto de “uso indebido de influencias” (como una cuestión de hecho) previsto en el artículo 201 de la Constitución con el delito de “tráfico de influencias” (estableciendo como delito por el Código Penal).
El artículo 3° de la reglamentación menciona que “para la determinación de la existencia de un hecho punible, se respetarán las normas penales vigentes”. Es decir, que a partir de la vigencia de la ley quien use influencias indebidamente como lo hizo el exsenador González Daher, únicamente podrán ser despojados de sus investiduras por una sentencia judicial y ya no por sus pares.
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La Constitución
El artículo 201 de la Constitución Nacional menciona claramente que los senadores y diputados perderán su investidura, además de los casos ya previstos, por las siguientes causas: 1) violación del régimen de las inhabilidades previstas en la Constitución, y 2) el uso indebido de influencias, fehacientemente comprobado. Los senadores y diputados no estarán sujetos a mandatos imperativos.
Otro “blindaje” que hacen los parlamentarios es reforzar la cantidad de votos que se requiere para destituir a un legislador. En la reglamentación equiparan los votos requeridos para un juicio político con la pérdida de investidura.
Si antes se requería de una simple mayoría, con esta reglamentación en vigencia los parlamentarios necesitarán de una mayoría absoluta de dos tercios. En diputados precisarán de 53 votos de los 80 y en Senadores 30 votos de los 45, sumado al agravante de que necesariamente el pedido deberá estar acompañado de una sentencia judicial.
Histórica decisión
En un hecho sin precedentes en la historia del Congreso, el 22 de diciembre pasado, la Cámara de Senadores retiró la investidura a González Daher, hoy imputado por cuatro delitos, entre ellos por el supuesto tráfico de influencias.
El exsenador se volvió a candidatar y por su privilegiada ubicación en la lista (N° 5) volverá al Congreso. El luqueño se vio envuelto en los escandalosos audios de supuesto tráfico de influencias en su carácter de presidente del Jurado.
Amplia mayoría de diputados
Por 65 votos (de cartistas, liberales, encuentristas, Avancemos País e independientes), tres abstenciones de los diputados liberales Édgar Acosta, Jorge Ávalos Mariño y Olimpio Rojas y seis legisladores que prefirieron no votar, la Cámara de Diputados el miércoles pasado termina aprobando una “coraza parlamentaria” para blindar a los parlamentarios de una eventual destitución.
Los únicos diputados que pidieron analizar mejor las modificaciones del proyecto presentado por Olga Ferreira (movimiento Compromiso Ciudadano) fueron Ávalos Mariño, quien se abstuvo, y el diputado Ramón Romero Roa (ANR, cartista), titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, que luego votó a favor.
