Pretenden erigirse en dueños de la representación política

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Los tribunales de conducta de los partidos políticos tienen como objetivo eliminar la disidencia, es decir el desacuerdo de alguien o de un grupo con la cúpula partidaria, aunque en realidad lo que se busca es eliminar la competencia de liderazgo. Pero lo más grave de las sanciones disciplinarias es que atentan contra la naturaleza de la representación política, atribuyéndose las élites políticas la propiedad de los representantes del pueblo, sobre los cuales pretenden mantener el dominio.

Las expulsiones en los partidos políticos casi nunca se dan por cuestiones relacionadas con la doctrina, ideologías o proyectos de acción, con los cuales las víctimas declaran no estar de acuerdo.

Las sanciones se dan generalmente por enfrentamientos personales con el líder de turno, razón por la cual hoy por hoy los tribunales de conducta ya casi no están integrados por personas honorables, de incuestionable conducta moral y principios éticos, sino por personas leales al poder interno.

Si bien es cierto que existen casos de personas afiliadas a una determinada nucleación política que se candidatan a cargos públicos por otras agrupaciones partidarias, sin renunciar, o que fueron condenados por la justicia, y que por tanto fueron expulsados, la mayoría de los sancionados corresponden a casos de disidencia.

En las organizaciones democráticas estas disidencias deberían ser normales, ya que las personas al afiliarse a un partido manifiestan su adhesión a una ideología, una doctrina y un programa o ideario, no a una persona o grupo de personas.

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Los afiliados que ya no concuerdan con el ideario programa, la ideología y doctrina de un partido deberían renunciar, sin esperar sanciones, pero ocurre en la mayoría de los casos que la gente mantiene su coincidencia con tales factores pero discrepan con la conducción y los conductores de sus partidos, a raíz de lo cual ejerce naturalmente el derecho a la crítica y tal vez organizan corrientes de opinión dentro del partido, tal como ocurre en las organizaciones democráticas.

Pero los caciques autoritarios de los partidos sueñan con mantener a la “tropa disciplinada” y pretenden que en el espacio político destinado al debate, a la crítica y al consenso o disenso exista solamente unanimidad.

No se detienen en los límites del partido, los traspasa y se instalan sin pudor en los umbrales de la propia Constitución violando impune y constantemente el artículo 201, según el cual “los senadores y diputados no estarán sujetos a mandatos imperativos”. ¿Qué significa esto? Que los representantes pueden recibir órdenes sobre lo que harán solamente de la Constitución, las leyes y su conciencia. De nadie más.

Stroessner nunca fue expulsado

La mayor prueba de que a los partidos les importa poco la inconducta de sus afiliados es el caso de Alfredo Stroessner, dictador repudiado dentro y fuera del país, nunca fue sancionado por el Partido Colorado y menos aún expulsado de sus filas. Aún después de ser derrocado, Stroessner mantuvo su condición de presidente honorario de la ANR.

Igualmente, partidos de la oposición tienen casos de afiliados con representación parlamentaria que cometieron actos de corrupción y se encuentran en proceso desde hace años.

Por ejemplo, para estar afiliado al Partido Encuentro Nacional se necesita “gozar de reconocida honorabilidad y buena conducta”. El Partido Colorado es más exigente, requiere profesar los ideales democráticos y la ideología igualitaria, libertaria y republicana...además de “denotar honorabilidad y buena conducta”. La afiliación al PLRA no requiere más que datos personales y compromiso de conducirse dentro de las normas éticas partidarias, trabajar por el partido y acatar las directivas. País Solidario exige adhesión a sus principios, gozar de reconocida honorabilidad y buena conducta. Algo similar se requiere para pertenecer a Patria Querida, con la diferencia de que en este partido se puede ser simpatizante o afiliado.

CONCLUSIÓN: Pasada la época de las purgas ideológicas que se daban tanto en “el partido” como en el ejército con alta dosis de represión, sobreviven los castigos por expulsión para que los “enemigos” permanezcan en la llanura con una alta dosis de persecución. Los caciques partidarios olvidan que los partidos políticos son organizaciones creadas para expresar el “pluralismo y concurrir a la formación de las autoridades electivas, a la orientación de la política nacional, departamental o municipal y a la formación cívica de los ciudadanos”. Para el efecto, lo que menos ayuda es la guacha.

ebritez@abc.com.py