ENCARNACIÓN (Juan Augusto Roa). En lo que será el quinto día de la visita oficial a nuestro país, su Alteza Imperial la princesa japonesa Mako visitará esta mañana la Reducción Jesuítica de Santísima Trinidad, donde será homenajeada con la interpretación musical del coro indígena de la comunidad Guaviramí, del distrito de Trinidad, y recorrerá la nave principal de lo que fue la iglesia de la Reducción, una de las más importantes y mejor conservadas de las reducciones guaraníes.
Posteriormente, la nieta del emperador Akihito y la comitiva se trasladarán a la ciudad de Pirapó, fundada por inmigrantes japoneses, donde asistirá a una demostración de sumo, lucha cuerpo a cuerpo tradicional del Japón, ofrecida por niños de la comunidad. Luego, la Princesa asistirá a un almuerzo ofrecido por la Asociación Japonesa de Itapúa, con lo que pondrá fin a la actividad oficial en el departamento de Itapúa.
Trabajo y disciplina
El 2 de agosto de 1960 se crea el municipio de Pirapó, que entonces era una colonia japonesa dependiente del distrito de Capitán Meza. Esta comunidad surgió con la llegada de las primeras familias japonesas que se instalaron en medio de la selva, con el propósito de labrar la tierra. Introdujeron el cultivo de la soja. Crearon una cooperativa de producción, el puntal de su desarrollo económico.
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El trabajo organizado y la disciplina que caracterizan a los japoneses permitieron su rápido desarrollo económico, al punto que es una de las ciudades de mayor índice de PIB del país. Cuentan con una cooperativa que administra un molino harinero y productor de alimentos balanceados, que se destaca por un producto de alta calidad que se vende en todo el mercado nacional.
En Pirapó, la cultura y tradiciones japonesas se mantiene viva a través de la enseñanza del idioma japonés, su gastronomía, y la práctica de artes, la danza y la música.
