YBYCUÍ (Aldo Lezcano, corresponsal). A la vera de un callejón, a menos de 100 metros del camino principal que cruza por la compañía Caaguycupé, pasan inadvertidos para las autoridades comunales y departamentales y cuantos políticos llegan a esas zonas en época de campañas proselitistas, Virginia Olazar (37) y sus cinco hijos (de 17, 14, 8, 5 y tres años de edad) que sufren los rigores de la pobreza extrema.
La precaria choza, de unos 10 metros cuadrados, tiene el techo de paja con múltiples agujeros. Además de troncos, las paredes están cubiertas de latas, tacuaras y un poncho de lana en desuso.
En el interior están ubicadas dos camas con colchones ajados, ropa amontonada, algunos utensilios de cocina y mucha suciedad.
La misma habitación es utilizada de “cocina y comedor”. A un costado existe una letrina al aire libre.
Llegamos al lugar al mediodía cuando una de las hijas de Virginia se disponía a ir a la escuela, sin almorzar. La madre mencionó que por la mañana tomó leche.
Los padres de sus hijos poco o nada ayudan.
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