La novia lució un vestido de línea romántica trabajado con encajes y delicados apliques, y portó un ramo preparado con rosas y gipsófilas; el tocado consistió en una tiara.
Finalizada la ceremonia religiosa, los contrayentes se unieron por la ley civil, en la iglesia. Seres queridos de los nuevos esposos compartieron junto a ellos su gran noche.
