Educación financiera - Econ. Berta Benítez (*)

Este artículo tiene 9 años de antigüedad
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Básicamente, la educación financiera es el proceso por el cual aprendemos a administrar nuestro dinero, planificar el futuro y tomar decisiones de carácter financiero en la vida diaria, además de elegir y utilizar productos y servicios que mejoren el bienestar familiar.

El primer paso para poder tener el control sobre nuestras finanzas y planificar nuestro futuro es realizar una planificación financiera, que es el proceso en el cual se proyectan y fijan las “metas financieras” con el objetivo de optimizar el uso de nuestros recursos financieros, de minimizar el riesgo y aprovechar las oportunidades, tomando en cuenta los recursos que tenemos y los que se requieren para lograr nuestras metas. Para esto es fundamental hacer un presupuesto financiero.

PRESUPUESTO FINANCIERO

Es una estimación anticipada de ingresos y gastos que habrán de producirse en un período determinado. El objetivo final de un presupuesto es que los ingresos puedan cubrir todos los gastos y tengamos un excedente o superávit que nos permita ahorrar para alcanzar nuestras metas financieras.

El presupuesto financiero está compuesto por los ingresos esperados y los gastos estimados. En el primero se incluyen todas las fuentes de ingreso con que cuenta la familia. Aquí figuran solo los ingresos seguros o con una alta probabilidad de ocurrencia (por ejemplo, el valor de los ingresos por las ventas que se realizan, los salarios, jornales, alquiler de tierra, entre otros).

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En los gastos estimados se deben anotar todos los gastos efectuados habitualmente. Al saber en qué gastamos es posible identificar los gastos que pueden ser eliminados o reducidos, de forma a ajustar o redireccionar los recursos financieros al cumplimiento de las metas familiares.

CÓMO REALIZAR EL PRESUPUESTO

Primeramente, es preciso determinar un periodo de tiempo, que podrá ser mensual o de otro tipo, como aquellos de productores agropecuarios que tengan ingresos que son cíclicos. En esos casos se pueden apuntar los ingresos y gastos según el ciclo de los ingresos. Por ejemplo, si la principal fuente de ingresos es la venta de hortalizas y estas se cosechan cada 60 días, el presupuesto puede tener un periodo de 60 días. Los gastos también deben estar registrados por el mismo periodo de 60 días.

En segundo lugar, el productor debe anotar los ingresos; es decir, registrar el dinero de los miembros de la unidad familiar, obtenido a cambio de algún producto o servicio comercializado en el mercado (u otros recursos como subsidios, remesas, entre otros) el concepto por el cuál lo reciben y el valor del mismo. Por ejemplo, por venta de hortalizas, venta de queso, leche y pollos faenados, jornales extraprediales, remesas.

Finalmente, es prioritario anotar todos los gastos, que es el dinero que sale de la unidad familiar, para cubrir las necesidades de la misma y/o para las necesidades de la producción.

GASTOS

Obligatorios: los que no se pueden dejar de pagar ni variar su importe (Ej.: alquileres, cuotas de créditos).

Necesarios: los que se pueden reducir, pero no eliminar (Ej.: servicios como energía eléctrica, teléfono, agua, alimento, transporte, vestimenta, gastos de salud).

Ocasionales (gastos innecesarios y de emergencias): los gastos innecesarios son aquellos que se pueden eliminar (vacaciones, cigarrillo, juegos de azar, bebidas alcohólicas). Los gastos de emergencia son por accidentes o enfermedades.

De la producción o negocio: son los gastos para producir en el establecimiento, como compra de semilla, fertilizante, animales para engorde, entre otros.

Ahorro: si existe y cuál es el objetivo del mismo.

METAS FINANCIERAS

Son objetivos a los cuales se destina el dinero, patrimonio o trabajo. En la actividad agropecuaria, por ejemplo, puede ser para la construcción de un invernadero, un sistema de riego, la compra de herramientas de trabajo, un tractor, entre otros.

EVALUACIÓN FINANCIERA

Si el total de ingresos es superior al total de gastos, existe un excedente o superávit.

Cuando el total de ingresos es igual al total de gastos, el presupuesto está en equilibrio.

Y si el total de gastos es superior al total de ingresos, existe un déficit que pone en riesgo la situación financiera familiar. En este caso, urge reducir los gastos o aumentar los ingresos.

(*) Especialista en educación financiera – CAH