“En lo que respecta a tomate, en el mercado existen muchos materiales genéticos, variedades e híbridos. Anteriormente, existían pocos materiales y el productor tenía un manejo tradicional para todos los cultivos. Hoy en día, a la hora de adquirir una variedad o material híbrido, el productor deberá considerar varios factores: uno de ellos, el tipo de tomate acorde al mercado y la calidad que este exige. Posteriormente, ya vamos a lo que es la elección de un material genético”.
Existen varios cuestionamientos a la hora de adquirir la semilla de la empresa proveedora. El costo y la productividad no son los únicos puntos a considerar. “Qué resistencia tiene el material, cuál es la época más adecuada para la siembra, entre otros”.
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En plaza existen variedades de tomate cultivables todo el año o por temporada (verano-invierno). Además existen materiales con fruto redondo, alargado, tipo Lisa, determinados e indeterminadas. En fin, la cantidad de oferta de productos es muy grande.
Dentro de las características de un tomate híbrido, estas pueden presentar resistencia a enfermedades fungosas y de tipo bacteriano, además de nematodos. No obstante, el horticultor debe comprender que resistencia no es lo mismo que inmunidad. “La inmunidad significa que no va a aparecer nada en la planta, mientras que resistencia significa que ella resistirá hasta cierto punto y dependerá de la incidencia de las condiciones climáticas, el ataque de los patógenos o los insectos”.
Hay que tener en cuenta, además, que existen materiales más rústicos que otros. Por ejemplo, algunos como el Indio de Sakata, se adapta a muchos manejos y no es exigente en calcio y boro; para el manejo tradicional resulta muy bueno.
(*) Especialista en producción hortícola
