Elementos coyunturales en la producción agropecuaria - Dr. Óscar Tami Vasconsellos (*)

Este artículo tiene 6 años de antigüedad
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Existen varios factores que hacen a la producción agropecuaria; entre ellos, las ocupaciones irregulares de tierra, la falta de ajuste de la reforma agraria a la realidad del país, la carencia de empleo y migración de la población rural, la baja tasa de retorno de las inversiones, la descapitalización del sector productivo, entre otros.

El empobrecimiento creciente del pequeño productor y el rápido deterioro del potencial natural instalado son reflejados en el minifundio extremo y la pobreza rural. A su vez, la política impositiva poco estimulante a la inversión y la reinversión en el sector agropecuario denotan la urgente necesidad de analizar y adaptar a la realidad actual ciertos decretos existentes, además de una reforma agraria que se adecue a la realidad socioeconómica y fisiográfica de la República.

POLÍTICA AGROPECUARIA

Es prioritario optimizar, racionalizar, sanear, fortalecer y promocionar los recursos instalados del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y los entes descentralizados relacionados con el sector agropecuario (instituciones financieras y de promoción del desarrollo), como así también las instituciones responsables del desenvolvimiento de las agroindustrias, silvicultura y ambiente (recurso bosques, suelo y agua), de modo a asumir a plenitud el papel protagónico que se le asigna dentro de la regionalización e ideología bioeconómica que necesita la República del Paraguay.

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Urge la necesidad de elaborar un plan de actividades no rígido, sino modificable. El presupuesto debe ser bien pensado y debe “cerrar”. Que los presupuestos “no sean una simple frase”. Los recursos para lograrlos son muchos, quizá tanto como empresas y empresarios. Racionalizar el uso de las informaciones porque una información muy frondosa o sofisticada puede dificultar el manejo eficiente de los datos con los que es preciso trabajar.

Igualmente, es fundamental mejorar la producción agropecuaria general a través del uso de prácticas de manejo eficientes y funcionales para cada unidad productiva.

PRODUCCIÓN GANADERA

Con respecto al ganado de carne, está relacionado directamente con la superficie en la que se desarrolle, la oferta y demanda de agua potable, la materia verde, las reservas para momentos de escasez, entre otros. Para llevarlo adelante, el pecuarista requiere de infraestructura adecuada, como potreros, corrales, mangas; todo en perfecto estado de funcionamiento, para asegurar el manejo eficiente de los rodeos. La hacienda debe ser manejada de modo tal de no sufrir traumatismos por golpes ni presentar deterioro del cuero, respectivamente.

La adaptabilidad y eficiencia funcional del rodeo debe ser el elemento central de la explotación; esta debe estar en función y características bioeconómicas de la zona en la que se encuentra el establecimiento.

Es perentoria la aplicación del test de rendimiento y progenie a través de programas de selección y cruzamientos estandarizados del ganado vacuno acordes a nuestro ambiente, tanto el rodeo comercial como puro, con el fin de mejorar los índices productivos, como ser: el porcentaje de preñez, disminuir la mortalidad fetal, perinatal, al destete y del adulto (dichas pérdidas superan los costos de un programa de mejoramiento y control), mejorar los pesos al nacimiento, al destete, posdestete; es decir, la habilidad de crecimiento pre y posdestete, aumentar el potencial genético y alcanzar una madurez sexual temprana, de modo a reducir el intervalo generacional actual de más de 40 meses.

El porcentaje de destete del ganado vacuno en el Paraguay es del 46 %, inferior al resto de los países del Mercosur, con niveles promedio del 61 %.

SANIDAD ANIMAL

El campo relacionado a la sanidad animal debe fortalecerse y dar énfasis al combate de las enfermedades reproductivas (bacteriales, virósicas) como la brucelosis, enfermedad de Bang o aborto infeccioso, que afectan la reproducción-producción del ganado vacuno, ovejas, cabras, equinos, cerdos, perros y roedores, que se transmite al hombre.

De acuerdo a la información de diagnósticos colectados por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Animal (Senacsa), la brucelosis estaría en una situación endémica en el país. Se estima que la prevalencia estaría en el orden de un 5 % en las hembras y 20 % en los rebaños de producción de carne y leche (de más de 50 hembras), con la tendencia de ir en aumento, graves perjuicios sobre el aspecto productivo y las posibles dificultades de certificación de productos cárnicos y derivados para el comercio local y extranjero, y especialmente la fiebre aftosa, enfermedad viral aguda, altamente contagiosa en el ganado vacuno.

Tanto el MAG como el Senacsa tienen la responsabilidad de llevar adelante políticas pecuarias, y mantener un estricto control del movimiento de animales y aplicación de un programa sistemático de inmunización con vacunas de calidad comprobada en todas las categorías etarias, detección y saneamiento de predios infectados.

El Estado debe potenciar el control de bioseguridad de los productos y subproductos de origen agropecuario, además de fortalecer las campañas de prevención, erradicación y profilaxis de las enfermedades zoonóticas e infecciosas, que interfieren negativamente el acceso a mercados locales e internacionales, que pueden transmitirse al ser humano en condiciones naturales y afectar la salud del consumidor.

FONDOS AGROPECUARIOS

Los fondos para el sector productivo deben mejorar las condiciones que hacen al agro y la pecuaria. Podrían darse por medio de la captación de capital no necesariamente del sector, asistidos técnica y gerencialmente en forma idónea a fin de obtener una mayor escala de la producción y posibilitar el abastecimiento del mercado interno, seguridad alimentaria y promoción de materias primas para su transformación agroindustrial, capital operativo disponible y barato, tecnología agropecuaria integral tendiente al aumento de la productividad sin comprometer la sostenibilidad de la base de los recursos naturales y manejo eficiente.

Este es un sistema también aplicable a los asentamientos, colonizaciones rurales y a medianos productores agropecuarios. Hay la necesidad de impulsar la aplicación de las incesantes innovaciones tecnológicas en la producción.

Mediante la inversión económica debería darse un aprovechamiento integral del subproducto agrícola, pecuario y avícola. No descartar la “tradición pastoril”, sino perfeccionarla. Recuperar los campos que hasta hoy son considerados marginales e incultivables y posibilitar la apertura de nuevos mercados, creación de fondos e industrialización del subproducto agropecuario.

Es necesario aplicar normas conservacionistas que se ajusten a nuestra realidad bioeconómica, de modo que las actividades agropecuarias no sufran ni causen efectos adversos sobre la productividad natural de los recursos suelo y agua, imprescindibles en cualquier explotación agropecuaria.

(*) Especialista en producción agropecuaria.