Las abejas y los plaguicidas neurotóxicos

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En primer término, hay que tener en cuenta el rol de las abejas en la naturaleza y los servicios y beneficios que brindan al hombre. Las abejas melíferas (Apis mellífera) nos proveen de miel y otros productos como polen, cera, propóleos y jalea real. Además, junto con otros insectos, cumple un rol esencial y clave en la polinización de innumerables plantas, sean cereales, especies frutales, forestales, hortícolas, plantas forrajeras, abonos verdes, proveyendo así de alimentos al hombre y otras especies. Lamentablemente, los avances tecnológicos y el empleo de plaguicidas tóxicos y neurotóxicos en la agricultura intensiva, surgen como las causas principales de la desaparición repentina de las colonias de abejas, anomalía que se conoce como “colapso por desorientación de colonias”. (Ing. Agr. Fernando Díaz Shenker)*

Estos laboriosos y útiles insectos tienen muchísimo más valor del que normalmente se les confiere. Por lo general, a las abejas se las asocia con uno de sus más conocidos productos: la miel. Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que de las cien especies de vegetales que proveen el 90 % de los alimentos en 146 países, 71 son polinizadas por abejas. Además, calculan que alrededor del 80 % de las especies de plantas y árboles silvestres son fecundadas por insectos, entre ellos las abejas. Alrededor del 84 % de los cultivos comerciales depende de la polinización de las abejas.

PLAGUICIDAS NEUROTÓXICOS

Si bien los países cuentan con legislaciones apícolas, que protegen a las abejas del potencial daño por agrotóxicos y establecen normativas para las aplicaciones principalmente aéreas de estos productos, la realidad es que su utilización, en muchos casos, no tiene en cuenta ni la legislación ni las medidas que deben adoptarse antes de pulverizar un determinado cultivo. Numerosas investigaciones confirman que con el empleo de los denominados neonicotinoides y los fenilpirazoles, entre ellos imidacloprid, tiametoxam, clotianidina y fipronil, se ha elevado significativamente la mortandad de las abejas y abejorros. Se comprobó que estos productos actúan sobre las células nerviosas de las abejas que pierden el sentido de orientación, paralizándolas y provocando su muerte. Al tratarse de neurotóxicos sistémicos, son absorbidos por las plantas. Así, toda plaga o insecto benéfico masticador o chupador que los ingiera después muere. Además, quedan residuos tóxicos en el néctar y polen de las flores de las plantas tratadas que, al momento de una siembra mecanizada, se liberan bajo forma de polvo contaminante del ambiente y del nuevo cultivo.

PROHIBICIÓN

Recientemente, los Estados miembros de la Unión Europea (UE) han votado a favor de la suspensión de los plaguicidas neonicotinoides en todo el continente desde el 1 de julio de este año. En consecuencia, Europa tendrá la primera prohibición en todo el mundo de estos insecticidas, ampliamente utilizados en la agricultura intensiva.

PARAGUAY

En Paraguay, existe una legislación apícola, pero lo interesante sería saber si se cumple. La Ley N.º 665/77 del 9 de diciembre de 1977, de Apicultura, en su art. 1.º, expresa: “Declárese a la apicultura como una actividad de importancia económica y social, debiendo protegerse a la abeja como insecto útil y a la flora apícola como riqueza nacional”. El Decreto N.º 25045/87 del 19 de octubre de 1987 reglamenta la Ley N.º 665/77. Este reglamento, en el capítulo cuarto, art.16.º, señala: “Las personas físicas o jurídicas ubicadas en un radio de 5 (cinco) kilómetros de un colmenar, y que utilizaran productos agroquímicos tóxicos para las abejas, deberán obligatoriamente comunicar este propósito al apicultor con 48 horas de antelación, toda vez que este haya notificado su presencia y solicitado su cooperación”.

CONCLUSIÓN

Las abejas y demás polinizadores son vitales para la seguridad alimentaria y para la conservación de los ecosistemas. Por eso, hacen falta medidas valientes para protegerlos eficazmente, ya que son los mejores aliados de la agricultura sostenible. El Dr. Bernard Vallat, director general de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), expresó: “Las abejas contribuyen a la seguridad alimentaria mundial, y su extinción representaría un terrible desastre biológico. Por este motivo, la OIE considera la mortalidad y las enfermedades de las abejas una prioridad en su Plan Estratégico 2011-2015”.

(*) Especialista en Comunicación Rural