A mediados de los años 90, Paraguay exportaba tomate principalmente a la Argentina, y los productores de esa época tendrán por los 69 años y más. Durante décadas, estos trabajadores de la tierra siempre sembraron en los meses de marzo y abril. En aquel tiempo, el horticultor que lograba soportar a las heladas hacía buenas ganancias, porque comercializaba el tomate a muy buen precio a la Argentina y también en el mercado interno. Estas prácticas quedaron en la memoria de ellos y se trasmitió a su descendencia. Muchos, incluso, pasaron por esa escuela donde las fechas de cosecha eran en setiembre y octubre. En la actualidad, no existen más aquellos precios elevados por el producto; por ejemplo, en un periodo en el cual debía estar bien el precio de la hortaliza cayó su valor. La única salida para el tomatero es la producción escalonada, debido a que el consumidor consume su producto durante todo el año.
INCONVENIENTES
Entre los posibles motivos que frenan la producción escalonada está la falta de cantidad suficiente de invernaderos en todo el país, al igual que de mallas media sombra y sistemas de riego. A esto se suma la carencia de variedades tropicales de tomate, adaptadas a las altas temperaturas.
Si el país invierte con recursos propios o a través de convenios con empresas multinacionales podría crear aquellas líneas más rústicas. Cabe destacar que en otros países utilizan, incluso, a los abejorros para la polinización de las solanáceas y otras especies, lo que propicia mayor fructificación y rendimiento a pesar de bajas o altas temperaturas.
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ALTERNATIVAS PRODUCTIVAS
De trabajar con determinadas variedades, el horticultor tranquilamente puede hacer ocho cosechas al año. Una siembra escalonada cada 45 días permitirá tener tomate en gran parte del año. Se cubriría más y la oferta sería durante todo el año, sumado a precios más estables.
CLIMA
El cambio climático, hoy en día, juega su papel dentro de la producción. “La Niña”, por ejemplo, podría durar dos años con sequías a las que el productor deberá adaptarse. En los periodos 2016-2017 habrá poca agua. En horticultura no podrá tener la superficie que se tuvo en el invierno. El área de producción deberá achicarse con el uso racional de agua. A esto se le agrega la utilización de sal de potasio, que se aplica bajo tierra y permite absorber agua, recurso indispensable para las especies vegetales
VALOR DEL AGRICULTOR PARAGUAYO
El 70 % de los alimentos que consumimos provienen de la agricultura familiar; entonces, debemos empezar a valorizar al agricultor. El que trabaja la tierra, muchas veces, es considerado como un “ciudadano de quinta”. Sin embargo, es él quien nos da de comer todos los días. La agricultura fue uno de los primeros trabajos de la humanidad y, teniendo en cuenta que la población mundial seguirá creciendo, es prioritario producir más en menor superficie y con menor cantidad de agua. Es fundamental que las instituciones y los compatriotas cuiden al estrato de los productores para que no desaparezca.
POLÍTICAS EN TORNO A LA HORTICULTURA
Las instituciones pertinentes, como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), deberían regular la producción y regionalizarla. Tratar de dirigir al productor en base a la necesidad de hectáreas en tal o cual especie porque al producir de más el precio, irremediablemente, va a disminuir. Hay que hacer producción escalonada, la cual debe estar acompañada de mayor investigación. El IPTA debería crear líneas acordes al trópico, que nos permita atravesar las peores condiciones climáticas. Asimismo, urge validar las tecnologías a utilizar, sean invernaderos, mallas media sombra, entre otros, para que, una vez certificadas en funcionamiento, puedan diseminarse a la población agrícola. La Dirección de Extensión Agraria (DEAg) debería crear centros de entrenamiento para enviar técnicos idóneos al campo y las mallas curriculares de las universidades, en el ámbito de las ciencias agrarias, deberían cambiar para incentivar más horas cátedra de práctica y, por sobre todo, adecuándose al productor paraguayo, quien necesita de los conocimientos técnicos para producir eficientemente.
(*) Especialista en horticultura
