Muchos gatos reaccionan de manera arisca porque de pequeños no socializaron, o porque fueron separados antes de tiempo de sus madres y hermanos. Para poder convivir con un gato nervioso, el primer paso es tratar de identificar la causa que actúa de disparador de su nerviosismo, sostiene la doctora Isis. Y comenta que, muchas veces, actúa así por problemas como la cistitis, problemas articulares o inflamaciones de la boca. Cuando se constate que no se trata de un problema de salud el siguiente paso es consultar con un etólogo –profesional encargado de tratar los problemas de comportamiento del animal–, recomienda. Este profesional “podrá identificar las causas y aconsejar al propietario, así como observar las actitudes corporales, posicionamiento de las orejas y del cuerpo, para denotar cualquier cambio”.
Efectos calmantes
La veterinaria consultada no recomienda castigos físicos, sino, por el contrario, mantener la calma y evitar alzar la voz. Puede investigar en las casas del rubro acerca de las feromonas felinas y algunas hierbas como el catnip o “hierba gatuna”, de efecto calmante.
La veterinaria Benítez sugiere no mudar a cada rato los muebles, ya que se arrasa con el mapa de olores que hacen los gatos, y esto los puede estresar. Además, indica que, si se va a introducir un nuevo gato al hogar, se haga de manera gradual, no abrupta, para que el gato se familiarice con el olor del nuevo integrante.
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