La experta explica que los signos y síntomas clínicos de la fase aguda pueden ser fiebre, decaimiento, anorexia y linfoadenopatía. Los síntomas crónicos pueden ser petequias (pequeñas hemorragias circulares en la piel), epistaxis (hemorragia nasal), palidez de las mucosas, adelgazamiento, deshidratación, dolores articulares, cojeras, lesiones oculares y signos neurológicos.
“El tratamiento consiste en la administración del antibiótico doxiciclina mínimamente por un mes. En caso de que el animal necesite puede realizarse la fluidoterapia (suero), multivitamínicos e inmunoestimulantes. Las formas agudas responden rápidamente y en las crónicas los efectos sobre la médula ósea pueden tardar en normalizarse. Puede llegar a curarse totalmente cuando se diagnostica tempranamente, por ello es importante consultar ante el más mínimo signo que su mascota pueda presentar”, enfatiza la especialista y agrega que es posible que un animal pueda volver a infectarse si no se combate a las garrapatas.
Proteja al animal
En el mercado hay una gran variedad de productos antiparasitarios como los collares, pipetas, jabones, champús, comprimidos y concentrados para fumigar la casa y el patio. “La forma crónica de la enfermedad puede llegar a dejar secuelas graves en el animal no tratado e incluso ser mortal”, concluye.
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