Vergonzoso es el derrotero que tiene el expediente abierto en el año 2000 cuando Walter Bower era ministro del Interior y haciendo uso de su conocida prepotencia mandó detener al comisario Alfredo Cáceres y al oficial inspector Jorge López, por ser parte de un supuesto plan de golpe de Estado contra el gobierno del entonces presidente de la República, Luis Ángel González Macchi.
Los sospechosos fueron llevados a la Comisaría 11ª Metropolitana, donde fueron sometidos a apremios físicos de parte, del no menos prepotente, el entonces comisario Merardo Palacios, Basilio Pavón y Osvaldo Vera.
Luego todos fueron llevados hasta la sede de la Marina, donde continuaron siendo torturados, según luego relataron los que iniciaron las acciones judiciales, tras ser puestos en libertad.
Sin embargo, desde el año 2000 hasta ahora pasaron 18 años y el caso todavía no pudo ser elevado a juicio oral, es más en el caso de Bower, todavía no se pudo hacer la audiencia imposición de medidas de sometimiento al proceso.
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Todo esto debido a que estos procesados presentaron una serie de interminables chicanas que tienen el acompañamiento cómplice de la justicia. La Corte Suprema de Justicia, por años “cajoneó” el expediente las veces que fue hasta una de sus salas. La máxima instancia judicial fue la mejor aliada que encontró este dilatado proceso, ya que nunca tomó las medidas del caso para sancionar a los litigantes de mala fe. Los Tribunales de Apelación también hicieron lo mismo y fueron sumisos con los procesados.
Cualquier persona que presente tantos incidentes meramente dilatorios sería pasible de sanciones que están previstas en el Código de Procedimientos Penales, pero recién después de 18 años de incidentar el proceso, el juez Gustavo Amarilla se animó a declarar a Walter Bower como litigante de mala fe y le impuso una sanción de arresto disciplinario de 48 horas.
Sin embargo, fiel a su estilo de incidentar el proceso Bower planteó primero una apelación que le fue denegada y ahora presentó una inconstitucionalidad, para que no se cumpla con su arresto. La pregunta es que si en esta ocasión la Corte se va a prestar nuevamente, como ya lo hizo antes, a “cajonear” el expediente, para ayudar al exministro del Interior a evitar cumplir con los mandatos de la justicia.
Prepotente
Walter Bower es recordado en su época de ministro del Interior por su prepotencia y pese a no estar más ocupando un cargo público, sus antecedentes siguen vigentes.
Eso quedó demostrado con la respuesta a la notificación que le hizo el juzgado de su arresto disciplinario. “Me presentaré en el plazo establecido, a cobrar el premio que me concede S. E. por haber salvado a la patria”, ironizó.
El recado que le dejó Bower de puño y letra al juez Amarilla, le demuestra que no tiene ningún respeto a la autoridad de la magistratura y tampoco tiene intención de presentarse a estar un solo minuto preso.
Los delitos de torturas no prescriben en nuestra legislación es por eso que, pese a las chicanas, el caso no será archivado.
Sin embargo, la clara intención de los procesados es dilatar el caso de por vida. Esto llegó al punto tal que el comisario Basilio Pavón, falleció en pleno proceso a consecuencia de una enfermedad.
Los otros procesados también al parecer quieren seguir chicaneando el caso hasta el último día de sus vidas y nunca ir presos.
El mes pasado Walter Bower llamó a una conferencia de prensa en la que dijo que no estaba chicaneando la causa y que se iba a someter a la justicia ya que supuestamente no tenía miedo de los cargos en su contra.
“Estaré siempre sometido a la justicia, a veces mal administrada; a la justicia de Dios, a la justicia de los hombres. He tomado la decisión de reformular mi defensa”, había dicho Bower.
Acto seguido a eso, el exsecretario de Estado presentó una serie de incidentes más para seguir trabando la marcha del proceso. Su conferencia de prensa fue solamente un acto de ironía más, apoyado siempre en una justicia complaciente.
Paralelamente al show que monta Walter Bower con sus incidentes, el juez Gustavo Amarilla, volvió a fijar para el 26 de junio a las 08:30 la audiencia preliminar para el referido procesado, y los excomisarios Merardo Palacios y Osvaldo Vera.
Pero lo más probable es que si no es Bower, sea otro de los procesados el que planté algún incidente para frenar una vez más la prosecución del caso.
victor.franco@abc.com.py