Vestir la mesa (II)

Este artículo tiene 9 años de antigüedad

Cada cosa en su lugar. Por eso, y siguiendo con el artículo de la edición anterior, hoy nos toca abordar dónde van cada uno de los elementos que incluye toda mesa correctamente dispuesta.

Las normas protocolares preestablecen qué ubicación le corresponde a cada pieza que utilizamos sentados a la mesa para que esta resulte bien presentada. ¿En qué pensar antes de decidir vajillería y otros detalles?

- La vajilla: de lo primero que debemos asegurarnos es que la vajilla se adapte al menú. Se comienza colocando los bajo platos o platos de sitio muy cerca del borde de la mesa (lo ideal es que vayan a de 1 a 2 cm aproximadamente del mismo) a una distancia exactamente igual entre cada uno de ellos. Encima ubicaremos el plato que vayamos a usar en primer lugar, que será sustituido por los siguientes platos al ser servidos. Para ocasiones formales, un plato de sitio en tonos dorados o plateados, dependiendo de la decoración elegida, nos proporcionará un efecto muy elegante.

- La cubertería: teniendo en cuenta que los cubiertos serán utilizados de la parte de fuera del servicio hacia adentro, cucharas y cuchillos irán siempre a la derecha (cuchillos con el filo hacia adentro) y tenedores siempre a la izquierda. Los elementos para el postre estarán situados en la parte superior del servicio; la cuchara con el mango hacia la derecha, el cuchillo de postre en el medio y, debajo de este, el tenedor con el mango hacia la izquierda. No olvidemos que únicamente si el postre a ser servido demanda el uso de los tres cubiertos, estos estarán en la mesa, de lo contrario, solo pondremos el cubierto requerido.

- La cristalería: una vez colocada toda la vajilla y cubertería pasemos a la cristalería, siempre ordenándola en función de la copa más alta, en la parte interior del servicio, a la más baja, en la parte exterior y más al alcance del comensal. Además, la cristalería reposará del centro del servicio hacia la derecha. El orden más común es: copa de agua, vino tinto y vino blanco, de dentro hacia fuera. Una manera más sencilla de manejarse con la copa de champán en la mesa sería, en caso de que esta bebida acompañe desde el principio de la comida hasta la hora del postre, ubicar la copa por detrás de las otras ya situadas en la mesa. Pero si será ofrecida al final, solo para un brindis, lo correcto es que el mozo traiga las copas ya servidas en bandejas a la hora del postre. Lo importante es no recargar la mesa, lo que podría molestar a los comensales.

- El plato para el pan: se coloca arriba y a la izquierda del principal. Cuando pongamos la mesa deberemos respetar una distancia de 30 cm entre comensal y comensal, para evitar que los invitados estén incómodos.

Recordemos incluir en la mesa solamente vajillas, cubiertos y la cristalería que el menú de ese día requiera, aunque seamos dueños de la mejor colección de estos elementos del país.

¡Hasta el próximo encuentro!

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