El orgullo, más femenino que el lápiz labial

Este artículo tiene 13 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Lo que las mujeres nunca podemos olvidar, además del maquillaje, es el orgullo. Generalmente, las actitudes femeninas no son comprensibles para los hombres, pero todo tiene un porqué y, sin duda, una de las respuestas es la vanidad. Cuando nosotras decimos “no”, muchas veces este es el disfraz bajo el cual late un “sí” ansioso de insistencia por parte de ellos, que en vez de quedar confundidos deben saber leer entre líneas el verdadero significado de las palabras.

El hecho de que algún ex u otro pretendiente deje de mensajearte, empiece a hablar con otra y comience a darles “me gusta” a las fotos de algunas señoritas —por más que él no te guste— puede molestarte, porque te sentís remplazada (cosa que nunca vas a aceptar) o, simplemente, porque te levanta la autoestima ser objeto de halagos todo el tiempo, ya sea por redes sociales o por el cel.

Los muchachos dicen que entender a las mujeres es muy difícil y para algunos hasta imposible, pero en verdad no es tan complejo, ya que muchas veces lo que expresamos en realidad no es lo que sentimos, y lo hacemos solo para comprobar si él puede descifrar lo que queremos decir.

A veces, los muchachos no comprenden cuando una chica les da luz verde para entablar una relación amorosa. Si decimos que “no”, tal vez solo necesitamos más insistencia por parte de él, como más cumplidos y regalos; para eso deben poner un poco más de empeño en conquistarnos. En el caso de que el individuo no sea un galán de Hollywood, el esmero debe ser un factor infaltable, así como el carisma.

El famoso “churrazo” no va a tener oportunidad alguna de ser querido por una chica si tiene demasiada “autoestima”, porque puede resultar pesado e insoportable, ya que, en la relación, la mujer tiene que ser el centro de atención y la que está al mando.

Que nos entiendan es difícil, pero no imposible; es cuestión de leer entre líneas, comprender lo que hay detrás de una mirada, sonrisa o cualquier otro gesto, descifrar cuando estamos enojadas, conocer los estados de ánimo y saber que muchas actitudes son solo producto del orgullo que llevamos como toda mujer.

Por Ayelén Díaz (16 años)