¿Mientras más bebo, más me divierto?

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La cerveza es el ingrediente principal para las noches de los findes, infaltable en las fiestas y reuniones sociales. Beber es una forma de compartir con los amigos para muchos jóvenes e incluso varios consideran que para divertirse es necesario tomar; así es como algunos cada vez beben más para pasarlo “mejor”. Todo es farra y alegría hasta que llegan las consecuencias; ¿dónde quedaron la prudencia y la responsabilidad?

Por Sandra Villalba (17 años)

Cuando llega el finde, la primera opción de muchos es juntarse a beber con los amigos en una casa o en las farras. La mayoría de los que se inician en la bebida lo hacen en el colegio, fiestas, reuniones sociales o hasta en la casa. Esa sensación placentera y la desinhibición que produce es lo que les agrada a los teens, volviéndose muy tentador excederse.

Muchos jóvenes toman excesivamente, impulsados por la euforia que provoca, sin tener en cuenta los problemas que podría acarrear en el futuro. Normalmente, la mayoría solo considera alcohólico al vagabundo de la esquina, tirado, ebrio por las calles. Sin embargo, si una persona bebe más de cuatro copas todos los fines de semana, significa que no tiene control sobre el alcohol.

Cada vez que se va a salir a tomar, es importante ser conscientes de cuáles son las consecuencias que podría ocasionar abusar con los tragos, que van desde la cirrosis o serios problemas de riñón, enfermedades que se producen a largo plazo; la dependencia que genera la pérdida de memoria, pues con la ingesta esto se acentúa y, por último, riesgos de trágicos accidentes de tránsito, una de las principales causas de muerte en nuestro país.

A la hora de beber, hay que ser responsables y saber controlarse. Se debe tomar con moderación y prudencia; de esta manera se evitarán muchas situaciones desagradables o dolorosas.