Cómo se cura el pesar

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Cuando se pierde un ser querido, el dolor inunda la vida entera de una manera hasta a veces intolerable. Sin embargo, puedo decirle por experiencia personal, que usted también podrá sobrevivir su terrible tragedia.

Con el golpe inicial, sentirá un estado de conmoción, sin poder siquiera reaccionar ante el dolor. Luego, su mente tratará de protegerle negando la realidad de lo ocurrido (esto no es cierto, no me está ocurriendo a mí). En ese momento, mucha gente le rodeará con expresiones de condolencias, pero luego, más tarde, cuando todos han partido, sobrevendrá el silencio de la ausencia de esa persona tan querida. Este silencio será interrumpido por los vívidos recuerdos de los últimos momentos de su vida. Los sentimientos de culpa, autoreproches; y hasta a veces de cólera no son raros en ese instante, pero más que nada sentirá una profunda pena. Muy pocos se atreverán a romper este silencio y esta soledad. Pareciera que nadie quiere hablar ni recordar la pena inmensa de la ausencia. Muchos simplemente tienen dificultad en expresar sus sentimientos, y otros falsamente creen protegerle a usted del dolor al evitar el recuerdo prefiriendo el silencio.

La dificultad de conversar acerca de la tragedia puede ocurrir inclusive entre esposos que perdieron a un hijo o una hija debido a que cada uno de ellos siente y expresa el dolor de una manera diferente. Estas diferencias deben ser respetadas por ambos para facilitar el diálogo.

El conversar acerca de la pérdida y de la misma muerte es necesario para la cura del pesar y es por eso sumamente importante que usted lo haga. Si desea una conversación íntima que le pueda ayudar en sus momentos de dolor, busque a su mejor amigo, a su consejero espiritual o a un profesional. También es bueno contactar con personas que están atravesando por situaciones semejantes a la suya.

Puede tomar medicamentos suaves para la ansiedad que faciliten conciliar el sueño, pero solo por unos días. Es recomendable en general, no tomar antidepresivos porque pueden interferir con el proceso normal del duelo por el que necesariamente deberá pasar.

Por último, quisiera decirle que la cura del dolor y la depresión que le acompañan, forman parte de un largo transitar que a veces puede durar años. Tenga paciencia, el tiempo le ayudará a reponerse gradualmente; aunque en el momento le parezca un imposible porque ha perdido para siempre a su ser amado.

Si bien es cierto que no podemos cambiar la verdad absoluta de la muerte; podemos sin embargo, cambiar nuestra actitud hacia ella para encontrar un sentido mucho más profundo de nuestra misma existencia.

* Médico especialista diplomado del Consejo Americano de Siquiatría y Neurología.

victor2343@gmail.com