Los lácteos son importantes en todas las etapas de la vida y la leche es considerada uno de los pilares de la dieta de los seres humanos, por la riqueza y variedad de elementos nutritivos que contiene, tanto que no puede ser fácilmente reemplazada o sustituida.
La leche y sus derivados constituyen la principal fuente de calcio en nuestra alimentación. Su consumo adecuado en todas las edades se relaciona con una mejor formación ósea y un menor riesgo de fracturas. Así, resulta imprescindible en épocas de desarrollo y en situaciones biológicas como embarazo, lactancia, así también en los adultos mayores.
Es importante que los padres inculquen a sus hijos hábitos de alimentación saludable desde pequeños, ya que es más fácil poder adquirirlos de esta manera. Es importante no olvidar que los niños aprenden con el ejemplo, por eso los progenitores deben llevar también una vida saludable, incorporando lácteos en su mesa diaria, para que los niños también lo hagan.
Para incentivarlos, los padres podrán preparar el desayuno y compartir con ellos, aprovechando los momentos de las comidas para charlar con sus hijos. Además, pueden cocinar con ellos distintas preparaciones a base de leche, porque es distinto comprar comida hecha que comer lo que se prepara en familia.
Otra manera es sumarle a un vaso de leche otros alimentos que los niños disfruten, en caso de que no les guste la leche sola. Así, se pueden preparar licuados a base de fruta o leches chocolatadas, por ejemplo.
Se recomienda consumir tres porciones de lácteos por día. Una opción es un vaso de leche (200 cc) más una porción de queso (30 g), más un vaso de yogur (200 g). Hay muchas formas de incorporar lácteos a lo largo de todo el día, por ejemplo, la leche además de ser consumida sola, puede incluirse en infusiones, en licuados con frutas, o con cereales. Además, puede ser utilizada en diferentes preparaciones y platos, favoreciendo de esta manera el aporte de todos sus nutrientes en diferentes momentos del día.
Los lácteos se pueden incorporar como colaciones a media mañana o a media tarde. Un vaso de leche con chocolate, o un café con leche con un tostado, o dos fetas de queso, pueden servir para cortar la mañana y contribuir a cubrir con el requerimiento diario de calcio.
Recuerde que la opción de licuados a base de leche y fruta resultan una excelente alternativa para refrescarse y nutrirse de forma rápida y fácil.
(*) Bioquímica, de nacionalidad argentina. Visitó nuestro país para realizar un seminario denominado La verdad láctea.
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