Asevera que al finalizar el verano el cuerpo nos pasa factura con un aumento de peso, algunos más, otros menos, pero en general hay un promedio de 3 a 5 kilos aumentados.
Al regresar a la rutina y las obligaciones, es necesario retomar las hábitos de alimentación saludable, según la nutricionista, y perder esos kilos adquiridos, con una alimentación balanceada y equilibrada.
“No caer en dietas milagrosas que lo único que producen es un rebote del peso bajado, frustración y seguir acumulando kilos de más”, asegura.
La licenciada Fernández Aguado subraya que “una alimentación de baja carga glucémica favorece a la disminución del peso”. Esto se consigue al realizar actividad física, como mínimo cinco días en la semana, ya que la mayoría de las personas tienen una vida sedentaria en los trabajos de oficina”.
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Se deben consumir dos litros de agua por día y seleccionar alimentos con bajo contenido en grasas y azucares. “También es necesario no pasar 4 horas sin comer y como mínimo esperar una hora y media para volver a consumir algún alimento”, explica. Es mejor aumentar el consumo de fibras: lechuga, repollo, espinaca, acelga, zapallito, etc.
“Hay que limitar y seleccionar las frutas que se van a consumir; prefiéralas antes que jugos azucarados. Una bebida desintoxicante con jenjibre es conveniente. Y por último, limitar el alcohol”, dice.
