Equilibrio entrenado

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El sistema del equilibrio en el ser humano consta de dos partes fundamentales: un componente periférico y otro central. El primero está constituido por el oído interno, que trabaja conjuntamente con la vista y el sistema propioceptivo (articulaciones, músculos, tendones), e interactúa e informa al componente central (cerebelo, tronco cerebral y cerebro) de cada movimiento que hacemos, voluntario o involuntario. Mantiene en todo momento el equilibrio estático y dinámico de nuestro cuerpo.

Desde el nacimiento a través del cuerpo y del movimiento es la manera mediante la cual interaccionamos de manera constante con nuestro entorno. Cuerpo y movimiento son dos términos estrechamente relacionados entre sí. El movimiento garantiza el correcto funcionamiento del organismo y a su vez, un cuerpo sano es base fundamental para el movimiento libre.

El cuerpo humano está compuesto de grasa, tejido magro (músculos y órganos), huesos y agua. Después de los 30 años de edad las personas tienden a perder tejido magro, los músculos, el hígado y otros órganos pueden perder algunas de sus células. Los huesos se quedan sin algunos de sus minerales y se vuelven menos densos; la pérdida de tejido a su vez reduce la cantidad de agua en el cuerpo.

El hecho de tener menos músculo en las piernas, las articulaciones más rígidas, los reflejos más lentos, con el correr de los años hacen que el desplazamiento sea más difícil. Los cambios en la forma del cuerpo, la disminución de la visión, de la audición y otros, afectan el equilibrio y hacen que las caídas sean más probables.

Las elecciones del estilo de vida afectan la rapidez en el proceso de envejecimiento.

Algunas claves para cuidarnos

* Para reducir los cambios en el cuerpo relacionados con la edad y mantener en buen estado el sistema del equilibrio es aconsejable hacer ejercicios con regularidad, acorde al estado físico y la salud.

* Las caminatas ligeras probablemente no sean suficientes para conservar el tono muscular, la salud ósea, el equilibrio y la postura. Debería estar involucrada la realización de ejercicios de manera sistemática, y un entrenamiento de fuerza y resistencia, para que la funcionalidad corporal se mantenga en buenas condiciones.

* El entrenamiento del equilibrio puede ser un elemento indispensable para reducir el riesgo de caídas y con ello disminuir las lesiones, por fractura o colisión.

* Consumir una dieta saludable, no abusar de los carbohidratos, y preferir abundantes frutas y verduras, granos enteros y la cantidad correcta de grasas sanas y proteínas.

* Reducir el consumo de alcohol, evitar los productos como el tabaco y las drogas ilícitas.

* Seguir un buen tratamiento de las enfermedades de base, por ejemplo, hipertensión arterial, diabetes, anemia, disfunciones tiroideas, etc.

* Cultivar buenos hábitos de sueño reparador y descanso, además mejorar el estado de ánimo y la actitud son claves para mantener el equilibrio.