La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos y puede ser urbana o selvática. El Ministerio de Salud insta a vacunarse y quedar inmune contra esta afección.
El doctor Hernán Rodríguez, infectólogo, subraya que la fiebre amarilla constituye una enfermedad grave que se manifiesta principalmente por fiebre e inflamación del hígado (hepatitis), lo cual produce una coloración amarillenta de la piel, las mucosas y los ojos, lo que se denomina ictericia. Pueden presentarse sangrados e inclusive falla en el funcionamiento de los riñones (insuficiencia renal), poniendo en riesgo la vida.
“El virus ingresa al cuerpo a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti y afecta a cualquier persona. Existen regiones del mundo que poseen condiciones ambientales favorables para la presencia del mosquito transmisor del virus de la fiebre amarilla, por este motivo es importante estar vacunado”, aconseja.
Por su parte, el doctor Vladimir Vidal González, clínico, señala que si el mosquito pica a una persona enferma puede empezar a transmitir la patología a otras personas. Es una enfermedad viral endémica regional, los casos suelen ser de origen selvático, pero se pueden urbanizar y ser epidémicos; ese es el peligro actual por el brote en el Brasil, y existe alto riesgo porque tenemos al vector transmisor en Paraguay, que es el mosquito Aedes aegypti.
“Se diagnostica mediante pruebas serológicas específicas. Es importante la identificación temprana de los casos febriles, de modo de establecer los diagnósticos diferenciales e iniciar el tratamiento precoz, de manera de evitar las complicaciones”, acota.
El doctor Rodríguez menciona que ante la sospecha de fiebre amarilla, se debe acudir a un centro médico, se procede a la internación y el manejo es hospitalario. No existe un medicamento antiviral, por lo tanto el tratamiento es general, según las manifestaciones.
“Recuerde que muchas veces la fiebre amarilla, al inicio puede confundir con otras enfermedades que producen ictericia”, resalta.
El clínico González enfatiza que la mejor herramienta para combatir esta patología es el uso de repelentes en la piel y en los hogares optar por métodos de barrera, los mosquiteros, por ejemplo. Evitar las caminatas en los horarios de la tarde y comienzo de la noche, por la sobrecarga de mosquitos circulantes.
Fases de la enfermedad
El infectólogo Rodríguez informa que la vacuna contra la fiebre amarilla es muy efectiva, la protección comienza alrededor del décimo día, después de su aplicación.
Existen ciertos síntomas que delatan la presencia de la fiebre amarilla, sin embargo esta patología podría confundirse incluso con el dengue. El doctor González apunta que “la enfermedad comienza con una fase aguda, con fiebre alta, decaimiento marcado, dolor de cabeza, dolor de espalda, mialgias, artralgias, náuseas y vómitos. Esta etapa puede ser leve y dura pocos días, y por los síntomas similares se confunde con dengue o chikunguña”.
“La segunda fase es la tóxica, reaparece la fiebre alta, con dolor abdominal, náuseas, vómito oscuro o negro, que se acompaña de cambio de coloración de la piel. Se vuelve amarillenta (fase ictérica), también se genera sangrado en las encías y en materia fecal, que se complica con falla multiorgánica: hepática y renal, que podrían desencadenar la muerte”, comenta el galeno.
El doctor González insiste en que realicemos la limpieza para evitar la proliferación del mosquito transmisor, promover las fumigaciones, evitar basuras y aguas estancadas”, acota.
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