La licenciada Joanna Muñoz resalta que lo primero que deberá hacer el niño o adolescente es asegurarse de tener a disposición todos los materiales necesarios para empezar el estudio y evitar las distracciones.
Con buena organización, “parcializará los horarios dedicados al temario de modo que no deje todo para el día anterior al examen, ya que eso no es recomendable. Se aconseja iniciar el estudio por lo menos 48 horas antes de la prueba, y en el antepenúltimo día repasar las lecciones”, subraya.
Acota que “no es conveniente dejar para el último día el estudio, ya que además de no dormir lo suficiente no se ingieren alimentos sanos, se consume mucha cafeína, chocolates, gaseosas, que son contraproducentes, pues no permiten concentrarse al momento del examen”.
Recuerde que “en las 24 horas previas al examen se iniciará el repaso. Una vez que se repasó todo el contenido, se señala con algún marcador la parte más difícil y que requerirá de una segunda o tercera lectura o realización de ejercicios, si se trata de matemáticas”.
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Agrega la profesional que “los resúmenes dependen del tipo de materia y también de lo que mejor se adapte a los niños o adolescentes: a los que tienen mejor memoria visual les convienen cuadros sinópticos en que se plasman los nombres principales que ayudan a recordar el contenido, como realizar un esquema. También se podrán subrayar los textos o extraer ideales centrales o resúmenes. Para los que se distinguen por una buena memoria auditiva, se aconseja estudiar en grupo o leer en voz alta”, finaliza.