Nutrición posinfarto

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Un infarto de miocardio es una llamada de atención muy importante no solo para quien lo padece, sino también para toda la familia ya que esto conduce a modificar hábitos y estilo de vida, con el fin de evitar futuros episodios.

El infarto de miocardio, comúnmente denominado ataque cardíaco, puede ocurrir en cualquier momento, cuando el flujo de sangre es inadecuado o la falta de oxígeno daña al músculo cardíaco. La Lic. Carolina Sosky, nutricionista, afirma que la alimentación desempeña un papel fundamental en la prevención primaria de dicha enfermedad.

Algunos factores de riesgo del infarto del miocardio no pueden modificarse. Entre ellos se encuentran el historial personal o familiar de enfermedades cardíacas, el origen étnico y la edad. Sin embargo, muchos de estos factores son modificables y con cambios sencillos en la alimentación o estilo de vida se puede reducir drásticamente el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.

La nutricionista cita los factores de riesgo modificables: evitar el tabaco, mantener el colesterol y la presión arterial en parámetros normales. Realizar actividad física regular, evitar el sobrepeso y la obesidad, además prevenir la diabetes.

En lo que concierne a su especialidad, los cuidados nutricionales, refiere que “es importante controlar las porciones de cada comida, sin ingerir grandes volúmenes de alimentos, comer pausadamente y preferir cinco comidas en el transcurso del día. Estas se distribuyen en: desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena, en lugar de realizar solo tres comidas abundantes”.

Algunos de los caminos sugeridos para llevar a cabo estos objetivos son: “que la cena sea liviana y de preferencia con un intervalo de al menos dos horas antes de ir a dormir. De esta forma se permite una correcta digestión, se reduce la pesadez y la acidez estomacal”.

Además, luego de realizar las comidas la nutricionista recomienda “dejar un espacio de sobremesa de 10 minutos para ayudar al cuerpo a iniciar la digestión de manera adecuada. No realizar ejercicios o actividades de esfuerzo, luego de comer”.

Recuerda la licenciada que “preferentemente se optará por platos preparados al horno, al grill, a la parrilla, hervidos, al vapor o salteados”.

Nunca está de más advertir que “se debe aumentar el consumo de frutas, crudas y con cáscara, de estación. Consumir gran variedad de verduras y hortalizas, y mucho mejor si tienen distintos colores”.

Actividad física

El paciente podrá realizar actividad física moderada y monitoreada, con previa autorización del cardiólogo.