CIUDAD DEL ESTE (De nuestra redacción regional). Los intensos controles que realizan las autoridades brasileñas en la cabecera del Puente de la Amistad, límite entre Paraguay y Brasil, obligaron a los contrabandistas a buscar otras maneras para continuar operando. El lago de Itaipú es la preferida como ruta para el ingreso ilegal de las mercaderías.
Muchos de los contrabandistas fuertemente armados operan preferentemente en horas de la noche y la madrugada para disimular su ilícito. Desde el otro lado de la frontera, los policías brasileños hacen vigilancia con equipos de visión nocturna y con frecuencia se enfrentan a tiros con los transportadores de mercaderías.
En los últimos meses la Policía Federal se incautó de cerca de 150 embarcaciones utilizadas para el ingreso ilegal de mercaderías al vecino país. Los cargamentos incautados con mayor frecuencia son cigarrillos y artículos electrónicos.
“Estamos atacando la logística del contrabando y el tráfico de drogas. Cada embarcación embargada es una pérdida que tienen, además de la mercancía perdida”, explicó Guilherme Biagi, de Policía Federal.
Los contrabandistas transportan en lanchas miles de cajas de cigarrillos de diversas marcas desde Paraguay al Brasil. Allí descargan y esconden generalmente entre los matorrales la mercancía y luego son llevados en automóviles a diversas ciudades del Brasil.
En tanto, en las orillas del río Paraná los estrictos controles y la represión a los que cometen el ilícito hacen que operen en menor escala. En el lado paraguayo el tráfico ilegal de mercaderías no cesa, los puertos clandestinos continúan operando ante la nula reacción de las autoridades paraguayas.
Para el funcionamiento de los puertos “clandestinos” supuestamente los contrabandistas semanalmente pagan importantes sumas de dinero a los militares de la Base Naval, que tienen a su cargo el control de esa zona de frontera.
Por su parte el capitán Hugo Gauto, jefe de la Base Naval de Ciudad del Este, trató de justificar la completa inacción de la institución a su cargo. Argumentó que no cuenta con la infraestructura necesaria y el personal capacitado para combatir de manera frontal las operaciones clandestinas en la frontera de Paraguay y Brasil, que causan estragos en el comercio fronterizo.
