En Paraguay el clima varía de manera constante, sea en verano, otoño, invierno o primavera, con temperaturas frescas al principio del día y calurosas al final de este o viceversa. La más afectada con estos cambios es nuestra piel, el órgano más grande que tenemos, pues está expuesta a todo y además debe cumplir la función de “termómetro corporal”.
Durante las últimas semanas hemos tenido días con frío y otros con intenso calor, esas transiciones térmicas tienen efecto sobre la piel, siendo las zonas más afectadas el rostro y las extremidades superiores, las manos, según explicó el doctor Arnaldo Aldama Caballero, dermatólogo.
Esto porque “el rostro es el que sufre el principal embate; seguido por las manos porque son zonas que tienen circulación terminal”, es decir, “las venas y arterias terminan en las manos”, expuso.
Detalló el dermatólogo que los efectos del frío en las manos pueden conllevar a una crisis en “personas con padecimientos de las arterias, como arterioesclerosis o esclerodermia”, por lo que en estas “los dedos se pueden volver cianóticos”, es decir, tener una coloración azul porque “la circulación no es suficiente para mantener la temperatura” en dichas zonas.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
Además de los dedos, también los pies, labios y musculosas pueden tomar esa pigmentación azulada o morada a consecuencia de las bajas temperaturas. Esto se debe a que nuestra “piel actúa como un amortiguador, en el sentido de que en estos cambios bruscos tiene que hacer que la temperatura del cuerpo no varié de los 37° C”, explicó el doctor.
Durante la temporada de temperaturas bajas la piel se vuelve seca y en ocasiones puede quebrarse o pelarse en zonas como el rostro, donde las partes más sensibles son los labios, pómulos y la nariz; misma situación en las manos.
En caso de personas mayores dicha situación es más delicada pues en ellas “el fresco determina piel muy seca, porque las glándulas sebáceas ya no funcionan lo suficientemente bien, entonces la piel se reseca”. Estos órganos pequeños, dispersos por todo el cuerpo, producen sebo, una sustancia que mantiene a la piel hidratada y suave.
Por lo general una importante sequedad de la dermis en los adultos mayores, “se observa mayormente durante el invierno y a veces eso da lugar a irritaciones y eccemas”, la última es produce enrojecimiento y picazón en la piel.
Igualmente “los chicos alérgicos, por naturaleza tienen tendencia a la piel seca”, pues por su condición biológica “ellos toleran mal los cambios de temperatura, sobre todo las temperaturas frías”, señala el médico dermatólogo. Aquí también resalta el malfuncionamiento de las glándulas sebáceas.
También el polvo existente en el ambiente, predisponen a las personas a que la piel se reseque, “sobre todo en lo referente a las alergias. Este es otro factor que se debe tener en cuenta”, manifestó Aldama Caballero.
Como recomendación para el cuidado de la piel el doctor Arnaldo Aldama mencionó “lo principal es mantener la temperatura del cuerpo estable” y para ello “tiene que estar en condiciones óptimas”, eso quiere decir “no abrigar mucho y no desabrigar en otro momento. Esas serían las condiciones mínimas”.
Para evitar otros inconvenientes las personas que padecen de piel seca “deben cuidarse con cremas, hidratantes, cremas protectoras, guantes, evitando los cambios muy bruscos de temperatura”. Por eso se recomienda “usar ropas, holgadas, de algodón, abrigadas si hace frío. Hay que adaptar la piel a las condiciones”.
En otro momento subrayó la importancia de consumir agua diariamente, pues “la hidratación juega un papel importante para el cuidado durante los cambios climáticos”. Tampoco es recomendable “tocar agua muy fría, que es más de la temperatura ambiental, porque es doblemente agresivo para la piel”, agregó.
