Confianza que previene y sana el dolor

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En la semana contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niños y Adolescentes, el Ministerio de Salud insiste a los padres en promover una relación de confianza con sus hijos para evitar que estos sean víctimas de este doloroso crimen.

Desde el año 2015, cada 31 de mayo en nuestro país se recuerda el Día Nacional contra el Abuso y la Explotación Sexual de Niños y Adolescentes. La fecha se asignó en memoria de Felicita Estigarribia, una humilde niña de 11 años, del primer grado de la Escuela Básica N° 5.355 “María Auxiliadora”, del Barrio Santa Librada de Yaguarón, quien en dicha fecha fue halla muerta con signos de abuso sexual, al pie del Cerro de aquella localidad

Pero más allá de ser solo una fecha que mencionar en el calendario, lo importante es poner en práctica acciones concretas que lleven a reducir la cifra de abusos.

La Secretaría de la Niñez y Adolescencia ha expresado que son más de 400 los casos de abuso sexual en niños/as y adolescentes reportados ante el Ministerio Publico.

Es por eso que esta institución, junto con el Ministerio de Salud, busca fijar en la memoria colectiva de la población una serie de acciones fundamentales; la principal de ellas que recuerdan este año es el ambiente de confianza que los padres deben crear para que los niños interioricen desde muy pequeños el pensamiento de que su cuerpo es suyo y nadie tiene derecho a tocarlo.

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Un nuevo caso

Por una de esas tristes coincidencias, justamente en la semana de la lucha contra este flagelo tan terrible, saltó a luz un nuevo caso de embarazo en una menor de 12 años de edad, que fue víctima de un hombre a quien contactó por redes sociales y cayó en una manipulación que la llevó a ser abusada por segunda vez, ya que a los 10 años había sufrido una violación.

La menor, por temor a su madre, huyó a casa de una amiga, donde estuvo por unos días, hasta que se denunció su desaparición y la encontraron.

Esta niña no tuvo confianza de su madre, por eso prefirió escapar. Justamente es en este contexto donde se refleja más que nunca la necesidad de confianza que los padres necesitan brindar a sus hijos, de manera a, en primera instancia, evitar que ocurra un abuso, pero también, y es justo mencionarlo, para que, en el caso de que nuestros niños se vean en el infortunio de sufrir una experiencia así, también tengan la contención de un padre y una madre que les diga que, más allá de todo, este no es el final de su historia, y siempre hay un porvenir esperanzador que se puede lograr, sanando el dolor.

Secuelas

La licenciada María Elena León, jefa del Programa Nacional para la Prevención y Atención Integral de mujeres, niñas, niños y adolescentes en situación de violencia, explicó que más allá de las cifras, el sólo hecho de que un niño o una niña esté atravesando por una situación de abuso o violencia sexual, representa un grave problema tanto en su presente como en su futuro, ya que podría desencadenar una serie de secuelas en la salud mental, además de deserción escolar, embarazo, infecciones de transmisión sexual, entre otras.

Dolor que no deja huellas

La especialista añadió que también existen otras formas de abuso sexual que no dejan evidencia física. Según contó, existen casos en los que un adulto expone a un niño a ver una película de contenido pornográfico, lo cual es considerado un abuso.

Entre otras formas de sobrepasar la intimidad de los menores, se cita pedirles que toquen las partes íntimas de otra persona o las de ellos, besos o tocamientos inadecuados.

Es por ello que urge que en los hogares paraguayos exista un ambiente de confianza, donde estos temas dejen de ser un tabú. Aunque forma parte del instinto maternal no querer que nuestros hijos ni siquiera sepan de cuestiones tan terribles como la realidad del abuso, resulta necesario que los niños tengan claro que nadie tiene derecho a tocarlos sin su consentimiento.

Evitar la revictimización

Un programa de la cartera de Salud estableció una serie de normas de trabajo en conjunto con el Ministerio Público, con el fin de evitar la revictimización de las personas violentadas.

Se apunta a que los profesionales de salud cuenten con herramientas necesarias ya en el consultorio médico para que, que, a través de una sencilla entrevista, les permitirá saber si el paciente esconde algo más allá del problema de salud con el que viene a consulta.

Entre otras acciones que se plantean desde Salud, se encuentran los talleres de información y prevención realizados a diversas instituciones del Estado, de forma a poder detectar los factores de riesgo y así establecer herramientas para que las niñas y los niños puedan reconocer la situación de riesgo en la que se encuentren, y dar aviso inmediato a adultos de confianza.

Qué hacer ante el abuso

Para prevenir embarazos no deseados e infecciones de transmisión sexual, la cartera de Salud cuenta con un protocolo de atención para las víctimas de violencia, a través del cual se brinda atención oportuna e integral. Así mismo, se proporciona contención psicológica y acompañamiento por parte del personal especializado de manera a que la persona logre superar esta etapa traumática, según informaron desde el Ministerio de Salud.

La cartera recuerda que la consulta médica debe efectuarse inmediatamente al hecho, y bajo ningún motivo debe postergarse. En lo posible, se aconseja no ducharse ni cambiarse de ropa luego de la agresión sufrida para que se pueda realizar la toma de muestras que servirán para enjuiciar al culpable.

El diagnóstico de embarazo en niñas menores de 15 años se presume como violencia sexual.

Realidad en números

Según reportes estadísticos de la Dirección General de Información Estratégica en Salud (Digies), en el 2015 fueron atendidos en los servicios de salud un total 46 casos de abuso sexual en la franja etaria de 0 a 14 años. En tanto, en el 2016, según datos aún provisorios, se reportaron unos 35 casos. Los principales actores de abuso son familiares o amigos cercanos a la familia. Con respecto al sexo continúan siendo las niñas las más vulnerables; sin embargo, no se descartan abusos en pequeños del sexo masculino.