En la pasada edición, el año inició con Roger en el tercer lugar del ranking mundial y buscando llegar a lo más alto. Wimbledon sería su mejor chance para convertirse nuevamente, en el número 1. Venció a Novak Djokovic en semis y en la final se midió al favorito y local, Andy Murray, ante quien terminó conquistando su decimoséptimo Grand Slam (el séptimo en césped), el último hasta el momento, en cuatro sets (4-6, 7-5, 6-3, 6-4).
Con el récord de más cantidad de semanas al frente de la clasificación ATP, que le arrebató a Pete Sampras, RF inició su camino en los Juegos Olímpicos de Londres. En semis, quedó en la historia por disputar el partido más largo del tenis olímpico ante el argentino Juan Martín del Potro (4 horas y 26 minutos). Ganó 3-6, 7-6 (5), 19-17.
La final del 2012 en Wimbledon, fue histórica. Pero el protagonista principal no fue él, sino el británico Andy Murray. El desenlace, sin importar el resultado, sería uno de los más memorables en los anales de los JJOO. Federer buscaba el solitario premio con el que no contaba y Andy iba por alcanzar el oro, cosa que ningún británico había logrado desde 1908. 6-2, 6-1 y 6-4, en tres sets, Murray logró el más alto logro de su carrera aplastando a su rival, RF quien tuvo que conformarse con la plata.
Andy, que no iba a decepcionar nuevamente a su gente en casa, faltó el respeto a los 17 GS de un irreconocible Federer que terminaba su cuarta Olimpiada sin lograr el galardón.
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La dolorosa plata del 2012 fue su máximo arrimo, tras varios intentos. Su segunda mejor ubicación nos lleva a su estreno: Sidney 2000 donde, con 19 años, cayó en la pelea por el bronce ante Arnaud de Pasquale, tras perder las semis con el germano Tomy Haas. El “mejor evento” al que asistió. Los demás atletas, la Villa, la ceremonia de apertura, aquella olimpiada era un sitio al que sentía que pertenecía. Allí también conoció a Mirka Vavrinec, del equipo suizo de tenis, de quien se enamoró y hoy es madre de sus hijos. Pero esa es otra historia.
James Blake lo eliminó en cuartos en Beijing, donde sí consiguió el oro en dobles con Stan Wawrinka, y en Atenas solo alcanzó segunda ronda, siendo removido por un, entonces poco conocido, Tomas Berdych.
Poco creíble resulta pensar que el considerado como el mejor tenista de todos los tiempos no concretó esta particular hazaña en Sidney, Atenas, Beijing o Londres. Pero en Río se le presentará otra chance.
